Antropologia kant

Clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 3,24 KB

 

Antropología-Kant: 1. El ser humano es definido desde una disociación, la que lo hace ser habitante del mundo fenoménico de la necesidad y del mundo nouménico de la infinitud. La inmortalidad del alma no es una cuestión que se demuestre científicamente, es sólo un postulado mediato de la acción moral que permite mantener la esperanza en la constitución del reino de fines. 2. El ser humano es definido desde su insociable sociabilidad.  Ética-Política-Kant: 1. La ética y la vida moral constituyen un fin en sí mismo. El fin de la vida moral es la propia vida moral, el deber -definido en el imperativo categórico- es un fin en sí mismo. Cada cual ha de hacer uso de su libertad dentro de la forma definida por el imperativo categórico. 2. La política y el derecho han de someterse a los principios éticos. La vida en sociedad-Platón: La sociedad que propone está divida en clases sin que esto suponga el dominio de una sobre otras. No existe igualdad entre las clases, pero tampoco privilegios. La justicia emana de la armonía entre las distintas clases que constituyen una sociedad orgánica. La vida en sociedad-Kant: La sociedad ha de articularse de tal modo que los derechos de todos sus miembros estén garantizados y cada cual constituya un fin en sí mismo. Kant asume el lema de la igualdad, la libertad y la fraternidad. El límite de la libertad reside en la dignidad del otro. Ningún fin ajeno al propio sujeto legitima que el ser humano sea instrumentalizado. La antropología . Kant es consciente de haber desembocado en una antropología que deja al hombre a merced de una disociación, por un lado el hombre es finito y habita en el mundo de los fenómenos, en el mundo de la necesidad; por otro su pensamiento le lleva a pensar el noúmeno, el ámbito de la libertad, lo infinito, lo perfecto y a desear su realización. El sujeto humano queda definido desde su insociable sociabilidad. La realidad, está sujeta a un dualismo que resulta difícilmente conciliable, el mundo se presenta como fenómeno y como noúmeno, se abre una brecha entre lo que es y lo que debe ser. La solución a este problema le lleva a plantearse la tercera pregunta: 3. ¿Qué me cabe esperar? La respuesta a esta pregunta la aborda en distintas obras y ámbitos. En sus reflexiones sobre la religión, rechaza el carácter revelado de la misma, pero en cambio, como pietista y cristiano que es, considera que el cristianismo puede inspirar los principios de una religión natural y con ello constituirse en una forma de pedagogía moral; de este modo ve en Cristo el ideal del hombre moral y en los hombres de buena voluntad la constitución de una iglesia invisible que fundaría las bases de un Estado ético.