Aristóteles

Clasificado en Filosofía y ética

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Aristóteles define al ser humano como zoón logikón y zoón politikón, es decir como animal racional y como animal social o político; la esencia de la naturaleza humana está en su racionalidad y en su sociabilidad. De manera que la sociedad no se opone a la naturaleza sino que es un desarrollo de la misma. Por su propia naturaleza (fisis) el ser humano tiene una tendencia inevitable a vivir en sociedad. La distinción entre estado natural y social es totalmente imposible en el pensamiento aristotélico, no hay individuo sin sociedad que es el medio natural de su desarrollo y perfección: "Es pues manifiesto que la ciudad es por naturaleza anterior al individuo, pues si el individuo no puede de por sí bastarse a sí mismo, deberá estar con el todo político en la misma relación que lasa otras partes lo están con su respectivo todo. El núcleo original de la comunidad social o política es la familia, la agrupación más natural de todas constituida por la mujer, el marido, los hijos, los esclavos y los animales de labranza, es decir, las personas y lo necesario para su subsistencia. En segundo lugar la aldea, que es un conjunto de familias, la aldea surge de las ventajas que el número lleva consigo en cuanto a la seguridad personal y la división del trabajo. Por último la polis o ciudad-Estado, ideal social para un griego anterior a la conquista de Alejandro Magno. La polis es una autarquía, es decir, una sociedad que se basta a sí misma. El fin que persigue la vida en sociedad, es el bien común; la asociación entre los seres humanos no es sólo para vivir, sino para perfeccionarse tanto en el cuerpo como en el alma. (Según Aristóteles el ser humano es un compuesto hilemórfico de materia, el cuerpo y forma, el alma). El bien común debe buscar el bienestar material y el bien del perfeccionamiento anímico que consiste, como ya habían afirmado Sócrates y Platón en el conocimiento y sobre todo en la práctica de la virtud. Por esta razón las leyes y toda la organización del Estado, deben fundarse en la virtud de la justicia. Legalidad y moralidad deben ser las dos caras de una misma realidad social.



La felicidad para Aristóteles es el bien supremo del hombre, es la realización de aquello que le es propio. Por tanto, la felicidad que le corresponde al hombre es la que le sobreviene cuando realiza la actividad que le es más propia y cuando la realiza de un modo perfecto. Puesto que la actividad del alma más típicamente humana es el alma intelectiva o racional, su felicidad consistirá en el ejercicio de ésta. La felicidad humana será la vida teorética o de conocimiento, la contemplación. Por ello el hombre más feliz es el filósofo, y lo es cuando éste dirige su vida al conocimiento y a la vida virtuosa. Para ser virtuoso debe también dirigir su razón a encontrar el término medio o moderación en sus acciones, ya que el ser humano no sólo posee alma intelectiva. Finalmente, y desde un punto de vista más realista, Aristóteles también acepta que para ser feliz es necesaria una cantidad moderada de bienes exteriores y afectos humanos. En resumen, Aristóteles hace consistir la felicidad en la adquisición de la excelencia en la acción (virtud ética), y en la reflexión, siempre que no falte un mínimo de posesiones y afectos. Aristóteles mantiene una ética eduaemonista, es decir que busca la realización de la felicidad.Tanto Platón como Aristóteles encontraron tal virtud, tal excelencia, tal perfección humana en la vida contemplativa, sólo la dedicación a la vida intelectual podría procurar la areté, el ser virtuoso y bueno, que para Platón era ser justo y para Aristóteles era aplicar la razón a la vida, es decir hallar el término medio entre dos vicios en cada situación y dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, Aristóteles más realista, no tiene como fin del Estado la justicia, sino la estabilidad, la justicia será más bien la virtud del gobernante. Para Aristóteles el ejercicio de la virtud será también el ejercicio de la razón, pero no todos la practican o pueden hacerlo por igual, de lo cual se deduce, que no todos podrán ser felices.