Cervantes: entremeses

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Cervantes Cuando Cervantes escribe, el problema mas urgente que tiene planteada la novela es la superación de la oposición entre fantasía y realidad como categorías literarias. La novela que se escribía (libros de caballerías, pastoril…) se fundamentaba en la recreación de lo fantástico e inverosímil. La gran aportación de Cervantes consistirá en romper la oposición entre realidad y fantasía y lograr plena autonomía al mundo novelesco. En él lo fantástico y lo real serán ya categorías que no dependen de la pura realidad objetiva, sino de la coherencia que en si crea la nueva “realidad” novelesca. La dicotomía que ahora establece Cervantes no es ya la de ficción y realidad, sino la de vida y literatura.Los Entremeses son breves cuadros populares escritos casi todos en prosa. En conjunto constituyen un repertorio de pequeñas obras maestras que acreditan a Cervantes como el mejor entremesista. Los dos mejores son El retablo de las maravillas y La guarda cuidadosa. El primero es una sátira aguda con gran fuerza cómica contra las hipocresías sociales. Del tema del marido burlado hablan también La cueva de Salamanca y El viejo celoso.También: El juez de los divorcios, La elección de los alcaldes de Daganzo, El rufián viudo y El vizcaíno fingido, (de menor interés).Los entremeses cervantinos han sido admirados sin vacilaciones, siempre. Su calidad está basada en el doble juego de fantasía y realidad, tan cervantino. Hechos para reír, manejan los grandes supuestos de la sociedad contemporánea, burlándose suavemente, con un último regusto de amargura y desencanto. No fueran representados nunca. la forma, el entremés cervantino responde con cierto rigor al modelo vigente. Destinados a ser representados entre los actos de la comedia principal, constan de un solo acto. Los personajes, en el entremés usual, son tipos consagrados: el viejo achacoso, gruñón, celoso; el rufián; el santurrón; el soldado fanfarrón; el vizcaíno, etc. Es decir, el público, a las primeras palabras cruzadas en la escena, sabe de qué va, sabe a qué atenerse.



El ambiente social se refleja abierta y apretadamente en los diálogos. La realidad cortesana se entremezcla de cultismos, frases latinas y recuerdos literarios para anudarse en formaciones momentáneas con frases hechas o proverbiales, refranes, etc. Las prevaricaciones idiomáticas o los arcaísmos surgen en boca del rústico que, a su vez, se deja seducir por el portento de las palabras superiores, palabras a la latina o jurídicas. Otro gran acierto de Cervantes, son los nombres que da a sus personajillos. Los entremeses cervantinos, publicados en 1615, presentan ese mismo año tres variantes, con mínimas diferencias. No fueron vueltos a editar hasta mediado el siglo XVIII. «Entremeses»
Entremés de la
CUEVA DE SALAMANCA
Entremés de la
ELECCIÓN DE LOS ALCALDES DE DAGANZO Entremés de la GUARDA CUIDADOSA Entremés del JUEZ DE LOS DIVORCIOS Entremés del RETABLO DE LAS MARAVILLAS Entremés del RUFIÁN VIUDO LLAMADO TRAMPAGOS Entremés del VIEJO CELOSO Entremés del VIZCAÍNO FINGIDO