En la pintura y en la escultura se dan las mismas características; no obstante, debido a que el arte figurativo entraña una comparación directa con la naturaleza, el efecto obtenido en este caso es sobrehumano.
Los personajes se mueven, con violencia o serenidad, en posturas que exceden el comportamiento natural; en sus formas heroicas e idealizadas parece como si pertenecieran a una raza de superhombres. Es un estilo figurativo, elocuente y enfático, animado por una nueva intensidad de los sentimientos.
En pintura, siguiendo sobre todo el ejemplo innovador de Leonardo, fue posible obtener efectos dramáticos, de acción y de presencia física de la forma, mediante los nuevos tratamientos descriptivos de la luz y de la atmósfera y en especial, gracias a los poderosos efectos del contraste de tonos (claroscuro).