Derecho mercantil

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LA AGENCIASe trata de aquel contrato por el que una persona física o jurídica, (agente), se obliga frente a otra, de manera continuada o estable y a cambio de una remuneración, a promover actos u operaciones de comercio por cuenta ajena, o a promoverlos y concluirlos por cuenta y en nombre ajeno, como intermediario independiente, sin asumir el riesgo y ventura de tales operaciones.Contrato de carácter permanente o duradero. Se caracteriza por la ausencia de imparcialidad y la posibilidad de concluir contratos en nombre de su principal; y la independencia del agente, como propio empresario, separa a este contrato de los de naturaleza laboral, común o especial, como los celebrados con los <<viajantes>> o <<representantes de comercio>>.LA MEDIACIÓN O CORRETAJELa mediación tendrá carácter mercantil cuando sea comerciante alguna de las partes, generalmente el mediador o corredor, y cuando sea mercantil el contrato objeto de la mediación o corretaje.Se trata de un contrato sui generis, consensual y bilateral, por el que una persona se obliga a pagar una remuneración a otra (corredor), que se obliga a promover o a facilitar la celebración de un determinado contrato, en el caso de que le ponga una relación con un tercero con el que concertarlo.Al ser un contrato consensual se perfeccionara por el propio consentimiento. El mediador sólo percibirá su retribución (= comisión o corretaje) si como consecuencia de su actividad se produce el resultado de que se celebre el contrato de su mediación.El mediador o corredor ha de ser independiente de las partes.La extinción del contrato seguirá el análogo régimen de la comisión.



EL FACTORINGContrato de colaboración en la gestión empresarial y, evidentemente, en la financiación de la empresa, difundido desde la práctica norteamericana.En la práctica española e internacional puede observarse una gran variedad de modalidades de factoring, dado el libre juego de la autonomía de la voluntad de los contratantes. Sin embargo, ese contrato se ordena a permitir a los empresarios que obtengan la colaboración de una empresa especializada (factor o empresa de factoring) que le facilite, a cambio de la correspondiente retribución, alguno o algunos servicios, dentro de una amplia gama referida a la comercialización, como pueden ser los siguientes:1.Información sobre la clientela.2.La facturación de los productos o servicios prestados a dicha clientela.3.La cobertura del riesgo de eventual insolvencia del deudor de dichas facturas, siempre que su cuantía se acomode a la clasificación otorgada para cada cliente, en cuyo caso se habla de factoring propio en que el riesgo lo asume la empresa de factoring y la cesión de crédito se entiende efectuada pro soluto, frente a aquellos casos considerados como factoring impropio en los que el riesgo de impagos no se transfiere a la empresa de factoring, sino que se recibe la cesión pro solvendo, o sea salvo buen fin.