El tardofranquismo y el desarrollismo

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2.3. El tardofranquismo y el desarrollismo (1953-1973).


El tardofranquismo se puede dividir a su vez en dos etapas separadas por el año 1973, cuando se inició una acelerada crisis política y económica. Este periodo se conoce también como los años dorados del franquismo y el desarrollismo, ya que en ellos se produjo un vertiginoso, aunque desequilibrado, crecimiento económico que transformó totalmente la sociedad española y aumentó la oposición al sistema. Políticamente, durante esta etapa se mantuvo el inmovilismo institucional y la represión. Sin embargo, esta situación contrastaba con los acelerados cambios económicos y sociales que estaban teniendo lugar en España.

La actividad política.


El régimen adquirió una apariencia más moderna para garantizar su continuidad. El peso tecnocrático fue cada vez mayor. Se procedió, además, a promulgar una nueva ley orgánica del estado (1967), votada en referéndum en diciembre de 1966, que diseñaba, en líneas generales, la España posterior a la muerte de franco.

Manuel Fraga Iribarno, ministro de información y turismo, promovió la ley de prensa e imprenta (1966), que suprimió la censura previa y sustituida por vueltas la suspensión de las publicaciones que fueran críticas con el sistema. En esta etapa final del franquismo se produjo el nombramiento de Juan Carlos de Borbón como sucesor (1969), para ello, el heredero a la jefatura del estado hubo de jurar lealtad a la ley de principios del movimiento nacional.

Los problemas del franquismo.


Al margen de estas concesiones, el régimen endurecido una represión a partir de 1967. Comenzaron abundar, entre los partidarios de franco, civiles y militares que consideraban tres estaba yendo por una línea excesivamente liberal y pedía la vuelta al espíritu de sublevación militar de 1936. Este sector del franquismo se mostraba temeroso de lo que pudiera ocurrir tras la muerte del dictador, y fue denominado por la oposición el búnker, es decir, el último refugio de resistencia del sistema. La división en el seno de los partidarios del régimen se hizo notoria en el estallido del escándalo Matesa (1959) que provocó una crisis gubernamental y el nombramiento nuevo gabinete homogéneo con Carrero Blanco como vicepresidente.




La liberalización del régimen se detuvo a partir de esta fecha, produciéndose una pugna entre los inmovilistas y los aperturistas. Además, los acontecimientos ocurridos en 1973 frenaron bruscamente las transformaciones del régimen:


En el ámbito económico se produjo una crisis energética internacional que en España se prolongó y acrecentó durante los dos años siguientes.


En el ámbito económico se produjo una crisis energética internacional que en España se prolongó y acrecentó durante los dos años siguientes.


En el ámbito político tuvo lugar el asesinato de Carrero Blanco, en aquel momento presidente del gobierno y previsible director de la sucesión del ya anciana y enfermo franco.