Magistraturas romanas

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La primera condición para acceder a una magistratura era ser ciudadano romano; además era necesario poseer una fortuna considerable, haber demostrado una mínima experiencia en la gestión de asuntos públicos y no tener ninguna causa de indignidad. Cada magistrado tenía, al menos, un colega y cada uno podía vetar las decisiones del otro, de manera que ninguno tenía poderes absolutos. Las magistraturas se dividían en ordinarias y extraordinarias. Las ordinarias estaban formadas por los cuestores, los ediles, los pretores, los cónsules (cursus honorum), más los censores y tribunos de la plebe. *Cuestores: originariamente eran cuatro; Su número tendió a aumentar por la complejidad derivada de la expansión del Imperio. Eran los responsables del tesoro y del archivo público. *Ediles: Eran los encargados de la administración municipal: vigilaban la buena marcha de los mercados, las obras en construcción y las vías públicas; además se encargaban de organizar los juegos. *Los pretores: eran los representantes del poder judicial. Poseían el imperium (poder de perdonar la vida o condenar a muerte).En el s.IV, sólo se elegía uno, que se encargaba de los pleitos surgidos entre los ciudadanos; pero con la expansión romana fue necesario nombrar otro (praetor peregrinus), que se encargaba de las querellas habidas en Roma entre los extranjeros o entre un ciudadano y un extranjero.  



*Los cónsules: constituían la máxima magistratura dentro del cursus honorum. Eran los representantes del poder ejecutivo y los que se encargaban de ejecutar y hacer cumplir los decretos del Senado. Convocaban y presidían los comicios centuriados, tributos y el Senado, y representaban al pueblo ante la divinidad. Eran elegidos cada año. Ejercían el poder alternativamente un mes cada uno, o bien uno mandaba en la ciudad y otro en el ejército; las decisiones de uno las podía vetar el otro. Poseían imperium.

*Los censores: eran los magistrados de mayor dignidad y prestancia entre los romanos, aunque no pertenecían al cursus honorum, pero sólo podía ser censor quién había sido cónsul. Sus atribuciones eran velar por la moral y buenas costumbres de los ciudadanos, administrar la hacienda pública, llevar a cabo la realización del censo y confeccionar las listas de senadores. *Los tribunos de la plebe: eran muy particulares, podían ejercer el ius auxilii, es decir, podían hacer soltar a los detenidos y liberar a los presos de las cárceles; gozaban también del ius intercessionis , o sea, tenían la facultad de vetar las decisiones de todos los magistrados y las del senado, e incluso las votaciones de los comicios.
Las magistraturas extraordinarias eran la dictadura y el maestrazgo de caballería. Sólo se recurría a ellas cuando un peligro exterior amenazaba gravemente a Roma.