Monarquía absoluta

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MONARQUÍA ABSOLUTA Y DESPOTISMO ILUSTRADO

LA MONARQUÍA ABSOLUTA

En la mayor parte de los Estados de Europa el sistema político era la monarquía absoluta de derecho divino, en la que todo el poder (legislativo, ejecutivo y judicial) se concentraba en manos del monarca. El monarca absoluto solo era responsable ante Dios porque había sido éste el que le había concedido el poder. Pero hay que decir que no en todos los estados el rey tenía un poder absoluto:

1º.-La monarquía absoluta era muy poderosa en algunos estados como Prusia y Rusia, donde se crearon ejércitos potentes y una burocracia eficaz; en Rusia el zar tenía un poder ilimitado que lo ejercía despóticamente.

2º.- En otros estados la monarquía era débil y la aristocracia poderosa (Suecia, Dinamarca, Polonia) por lo que tenían que compartir la soberanía, y el poder real era limitado.

3º.- En las grandes monarquías tradicionales como la de Francia o España, el poder del rey era ilimitado pero en la práctica también tenían poder los privilegiados, la nobleza y la Iglesia.

4º.- La única excepción era la monarquía de Gran Bretaña que tenía un poder limitado, ya que desde la Revolución Gloriosa de 1688 existía la división de poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), la libertad de imprenta, el derecho a la propiedad privada, etc. El Parlamento bicameral británico (o poder Legislativo) hacia las leyes y aprobaba los impuestos. El rey nombraba a los ministros y se podía negar a sancionar una ley.

 EL ABSOLUTISMO ILUSTRADO

A lo largo del siglo XVIII los Estados absolutistas cambiaron su funcionamiento, pero la estructura seguía siendo la misma. Los cambios en el funcionamiento de las monarquías dieron lugar a un sistema político conocido como despotismo ilustrado o absolutismo ilustrado, que se caracterizaba porque el rey estaba sometido a la ley, ya no era el propietario del reino y había una preocupación por el bienestar de los gobernados, es decir, por los ciudadanos: el lema era “todo para el pueblo pero sin el pueblo” (las decisiones se tomaban sin tener en cuenta la opinión del pueblo).  Pero seguía existiendo una sociedad estamental y una burguesía que monopolizaba el comercio.

Algunos monarcas (por ej. Carlos III de España), ministros, nobleza y clero aceptaron las ideas reformistas de la Ilustración. Pero estos déspotas ilustrados utilizaron su poder para activar la cultura y mejorar las condiciones de vida de sus súbditos. Llevaron a cabo numerosas reformas económicas, administrativas, educativas, militares, etc. de tal forma que su poder se vio reforzado. 

EL GOBIERNO Y LA ADMINISTRACIÓN DE LOS ESTADOS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

   En general, los Estados absolutos eran poco eficientes porque coexistían dos tendencias antagónicas: Por un lado la autonomía de los gremios, las iglesias, los señoríos, los municipios, las universidades y los funcionarios que compraban sus cargos y que luego los heredaban sus hijos; y por otro lado el centralismo absolutista.

   Por otro lado, los impuestos no eran iguales para todo el mundo y el sistema fiscal era muy injusto y descompensado: lo que se recaudaba de los impuestos era inferior a los gastos.

   Por último, la aplicación de la justicia y de las leyes dependían del Estado, pero también la impartían los poderes señoriales. Los monarcas quisieron evitarlo e intentaron unificar y centralizar la administración, pero fracasaron por la fuerte oposición de esos poderes señoriales.