Neoclasismo, el arte

Clasificado en Filosofía y ética

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14.- Neoclasicismo. El arte racionalista.

Para el neoclasicismo la belleza se capta a través de un que, según Kant, es desinteresado, comunicable y tiene la pretensión de universalidad. En el arte neoclásico se elabora el conjunto de reglas racionales del buen gusto, es decir, el canon estético.

16.- El arte como expresión de la libertad en el siglo XX.

Desde el punto de vista del autor:

Liberación del compromiso estético: La obra de arte no tiene por qué ser bella. Por tanto, la obra de arte solo tiene que ser un mero “signo comunicativo”.

Liberación del compromiso ético: El arte no tiene por qué comprometerse moralmente.

Liberación de los códigos formales de las “tradiciones artísticas”: Nuevos recursos expresivos:

· Experimentar con nuevas formas de expresión artística (abstracción pictórica).

· Experimentar con “nuevos materiales” (collages).

· Experimentar nuevas “especialidades artísticas” (vídeo, cine…)

Desde el punto de vista del espectador: La obra de arte se ofrece como un espacio abierto a la interpretación. Esto lleva a:

Reinterpretar el sentido de las obras de arte tradicionales desde nuevas claves.

Ofrecer obras en las que el autor “no impone” ningún sentido al objeto artístico.



15.- El arte romántico: pasión, sublimidad y transgresión.

 El arte moderno subjetivizó la belleza de la mano de la experiencia del gusto. Pero el buen gusto venía dado por el canon de la razón. El romanticismo va a añadir a todo esto, la pasión. Ésta, nos lleva al descubrimiento de una nueva dimensión de la belleza: lo sublime.

- Lo sublime invade el espíritu con mucha violencia produciendo un anonadamiento ante el que no se puede reaccionar, y que deja al individuo sobre cogido ante la belleza.

- Lo sublime se justifica por si mismo sin someterse a regla ni medida. La belleza es de algún modo, terrible.

- A pesar de su violencia, lo sublime resulta atractivo, seductor, embaucador. Lo sublime arrastra al espíritu humano sin que este pueda resistirse.

Solo pueden captar lo sublime aquellos que tengan la sensibilidad estética para sentirlo. La sublime belleza solo está al alcance del genio: lo sublime solo se revela al genio, este es genio por su capacidad para captar lo sublime y expresarlo en una obra de arte.

La pasión trae como consecuencia la transgresión. Si lo sublime solo se capta mediante la pasión, y esta no admite ni regla ni medida, el artista debe experimentar sus pasiones en libertad y, para ello, deberá transgredir las convenciones sociales y las normas morales de los “no genios”. Entonces, nacerá la vida al servicio del arte, aunque esto conlleve el desprecio social, la locura y la muerte. Nace la vinculación entre genio, arte y locura.