Psicomotricidad

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1- CONCEPTO DE PSICOMOTRICIDAD

La psicomotricidad trata de relacionar dos elementos hasta ahora desconectados, de una misma evolución: el desarrollo psíquico y el desarrollo motor. Parte, de una concepción del desarrollo que hace coincidente la maduración de las funciones neuromotrices y de las capacidades psíquicas del individuo, de manera que ambas cosas no son más que dos formas, hasta ahora desvinculadas, de ver lo que en realidad es un único proceso.

2- OBJETIVOS DE LA PSICOMOTRICIDAD

La psicomotricidad en el ámbito de la Educación Infantil se propone como objetivos fundamentales:

·Educar la capacidad sensitiva (sensomotricidad) a partir de las sensaciones del propio cuerpo. Trata de abrir vías nerviosas para que la transmisión al cerebro de la información sensorial sea lo más rica posible.

·Educar la capacidad perceptiva (perceptomotricidad). Consiste en una organización y estructuración de la información sensorial tanto del propio cuerpo como del ambiente, que se integra en esquemas perceptivos que dan sentido a la realidad.

·Educar la capacidad simbólica y representativa (ideomotricidad). Mediante la simbolización, el niño o la niña pueden jugar con los datos de la realidad sobrepasándola, haciendo que un objeto, por su uso o su parecido, pueda ser utilizado como otro bien diferente. Esto supone un paso adelante sobre la concreción inicial.

·Educar la comunicación a través del cuerpo.

·Preparar para los aprendizajes básicos de la escuela infantil.

3. CONTENIDO DE LA PSICOMOTRICIDAD

3.1. EL ESQUEMA CORPORAL

El esquema corporal consiste en una representación mental del propio cuerpo, de sus segmentos, de sus límites y posibilidades de noción.


3.1.1. ELEMENTOS DEL ESQUEMA CORPORAL

Los elementos fundamentales y necesarios para una correcta elaboración del esquema corporal, que abordaremos a continuación, son: el control tónico, el control postural, el control respiratorio, la lateralización, la estructuración espacio-temporal y el control motor práxico.

·EL CONTROL TÓNICO

Para la realización de cualquier movimiento o acción corporal e `reciso la participación de los músculos del cuerpo; hace falta que unos se activen o aumenten su tensión y otros se inhiban o relajen su tensión. La ejecución de un acto motor voluntario es imposible si no se tiene control sobre la tensión de los músculos que intervienen en los movimientos.

El tono muscular, necesario para realizar cualquier movimiento, está, pues, regulado por el sistema nervioso. Se necesita un aprendizaje para adaptar los movimientos voluntarios al objetivo que se pretende.

El tono muscular proporciona sensaciones propioceptivas que inciden fundamentalmente en la construcción del esquema corporal. La conciencia de nuestro cuerpo y su control dependen de un correcto funcionamiento y dominio de la tonicidad.

Para desarrollar el control de la tonicidad propondremos actividades que tiendan a proporcionar al niño o la niña el máximo de sensaciones posibles de su propio cuerpo, en diversas posiciones (de pie, sentado, reptando, a gatas), en actitudes estáticas o dinámicas (desplazamientos) y con diversos grados de dificultad que le exijan diversos niveles de tensión muscular.

No podemos olvidar, en relación con el control tónico, las actividades de relajación.

La relajación automática, tanto global como segmentaria, debe utilizarse en general después de actividades que provoquen fatiga.

·EL CONTROL POSTURAL

El control de la postura, y el equilibrio como forma habitual de mantener ese control son uno de los elementos que configuran el esquema corporal.

La postura es la posición que adopta nuestro cuerpo para actuar, para comunicarse, para aprender, para esperar, etc. La postura es una posición del cuerpo entero, o de una parte del cuerpo, que sirve, para la preparación de un acto.

El equilibrio y el control de la postura están en la base de la autonomía motriz. Cualquiera de las habilidades motrices básicas (andar, correr, saltar, lanzar..) necesita, como requisito previo, un adecuado control de la postura y la automatización de las reacciones de equilibración. Igualmente la relación con el espacio circundante, la orientación, necesita tener una clara referencia del propio cuerpo.

·EL CONTROL RESPIRATORIO

La respiración normal se encuentra regulada por el autoreflejo pulmonar y por los centros respiratorios bulbares, que adaptan de una manera automática a la respiración a las necesidades de cada momento.

No obstante, la respiración también se encuentra sometida a influencias corticales tanto conscientes como inconscientes. Gracias a las primeras es posible el aprendizaje respiratorio, ya que desde este punto de vista la respiración sería un acto motor voluntario más. Sin embargo, el control consciente sobre la respiración tiene determinadas limitaciones, cuando la concentración de CO2 en la sangre alcanza determinado nivel de desencadena la respiración automática:

ØSi se produce una hipoventilación voluntaria, se produce de forma automática una hiperventilación;
ØSi se produce una hiperventilación voluntaria, se produce de forma automática una hipoventilación.

Es importante conocer y respetar estos mecanismos fisiológicos, con el fin de no forzar al niño o a la niña en los ejercicios respiratorios y de no provocarle mareos, náuseas o fatiga, como consecuencia de u hipo o hiperventilación prolongadas.

Para lograr el control respiratorio utilizaremos diversos ejercicios de inspiraciones y espiraciones tanto bucales como nasales, así como retenciones de la inspiración y la espiración, en diferentes estados de reposo y de esfuerzo, teniendo a afianzar la respiración nasal, desarrollar la amplitud y capacidad respiratoria y controlar su frecuencia. Se trata de lograr que el niño o la niña llegue a un control consciente de su respiración para convertirlo de nuevo en un proceso automático.

·LA LATERALIZACIÓN

La lateralidad corporal es la preferencia en razón del uso más frecuente y efectivo de una mitad lateral del cuerpo frente a la otra. Inevitablemente hemos de referirnos al eje corporal longitudinal que divide al cuerpo en dos mitades idénticas, en virtud de las cuales distinguimos dos lados, derecho e izquierdo y los miembros repetidos se distinguen por razón del lado del eje en el que se encuentran. Igualmente, el cerebro queda dividido por ese eje en dos mitades o hemisferios que dada su diversificación de funciones (lateralización), imponen un funcionamiento lateralmente diferenciado.

Es la lateralidad cerebral la que ocasiona la lateralidad corporal. Es decir, porque existe una especialización de los hemisferios, y dado que cada uno rige a nivel motor el hemicuerpo contralateral, es por lo que existe una especialización mayor o más precisa para algunas acciones de una parte del cuerpo sobre la otra.

La lateralidad corporal permite la organización de las referencias espaciales, orientado al propio cuerpo en el espacio y a los objetos con respecto al propio cuerpo. Facilita por tanto los procesos de integración perceptiva y la construcción del esquema corporal.

La lateralidad se va desarrollando siguiendo un proceso que pasa por tres fases, claramente diferenciadas:

ØFase de indefinición, de indiferenciación clara (0-2 años)
ØFase de alternancia, de definición por contraste de rendimientos (2-4 años)
ØFase de automatización, de preferencia instrumental (4-7 años)

En la educación infantil se debe estimular la actividad sobre ambas partes del cuerpo y sobre las dos manos, de manera que el niño o la niña tenga suficientes datos para elaborar su propia síntesis y efectuar la elección de la mano preferente.


·LA ESTRUCTURACIÓN ESPACIO-TEMPORAL

El espacio evoluciona desde el conocimiento del espacio corporal, a través del espacio ambiental, hasta el espacio simbólico. Este proceso constituye en realidad, una estructuración en fases que va desde el movimiento corporal hasta la abstracción.

La noción del espacio se va elaborando y diversificando de modo progresivo a lo largo del desarrollo psicomotor y en un sentido que va de lo próximo a lo lejano y de lo interior a lo exterior. Es decir, el primer paso sería la diferenciación del yo corporal con respecto al mundo físico exterior. Una vez hecha esta diferenciación se desarrollarán de forma independiente el espacio interior en forma de esquema corporal, y espacio exterior en forma de espacio circundante en el que se desarrolla la acción. Como forma de combinar el espacio interno y el externo gracias a la duplicidad de información propioceptiva y exterioceptiva y como consecuencia de nuestra simetría corporal lateralizada, somos capaces de organizar el espacio, de orientarlo, de estructurarlo en función de la situación con referencia de nuestro cuerpo, al de los otros o a los objetos.

El desarrollo de organización espacial se ha de propiciar mediante actividades que impliquen diversos desplazamientos, itinerarios, observación de móviles, manipulaciones, construcciones, etc., todo ello para dar al niño o la niña la ocasión de descubrir y asimilar las diferentes orientaciones y relaciones espaciales.

El tiempo está, en principio, muy ligado al espacio; es la duración que separa dos percepciones espaciales sucesivas. La noción deprisa-despacio precede a la de antes-después que es puramente temporal. El tiempo es el movimiento del espacio, y se interioriza, tardíamente, como duración del gesto y rapidez de ejecución de movimientos. Hasta los seis años el niño no sabe manejar los conceptos temporales como valores independientes de la percepción espacial y, por tanto, no puede operar con ellos.

La estructuración temporal se desarrollará a través de actividades fundamentalmente rítmicas, cuyo valor educativo es muy importante por cuanto desarrolla en el niño o en la niña los procesos de control e inhibición. Los ritmos se han de materializar preferentemente por medio de actividades corporales y solo posteriormente a través de instrumentos de percusión.


·EL CONTROL MOTOR PRÁXICO

El sistema práxico está constituido por el conjunto de informaciones espacio-temporales, posturales, tónicas e intencionales cuyo objetivo es la ejecución del acto motor voluntario.

La grafomotricidad precisa de una serie de condiciones necesarias para la realización el gesto gráfico antes de que este adquiera significado y se convierta en un lenguaje escrito. Las concreta como sigue:

ØCoordinación vasomotora;
ØConstancia de la forma;
ØMemoria visual y auditiva;
ØCorrecta prensión del útil y posición del soporte;
ØCoordinación entre prensión del útil y prensión de este sobre el soporte;
ØIntegración del trazo y la estructura bidimensional del soporte;
ØAutomatización del barrio y salto perceptivo-motor visual y auditivo en los parámetros de la escritura: de izquierda a derecha y de arriba abajo;
ØCapacidad de codificación y decodificación simultánea de las señales auditivas y visuales;
ØAutomatización encadenada de la combinación secuencial de ambos giros o melodía cinética.

La expresión gráfica del niño o la niña evoluciona a través de tres etapas:

ØLa fase del garabato. Se da en el segundo año. Se realiza los primeros trazos como una actividad motriz descontrolada y sin representación alguna.
ØLa fase de las formas. Se da en el tercer año. El control visual interviene.
ØLa fase de simbolización. A partir del cuarto año la coordinación visomotriz está ajustada y espacio gráfico integrado, lo que propicia la aparición de la simbolización que llevará el niño o la niña a la escritura.

4. ASPECTOS METODOLÓGICOS

Forma en que se debe abordar la práctica psicomotriz en la educación infantil (0-6 años).

a)La actividad corporal y el lenguaje como instrumentos de la intervención.

En la etapa de educación infantil, las dos herramientas fundamentales de que dispone el educador para propiciar el desarrollo del niño o la niña son la actividad corporal, como facilitadora de experiencias con el mundo exterior, y el lenguaje, como instrumento de análisis, síntesis y fijación de las experiencias vividas y de los nuevos aprendizajes.

Las propiedades educativas que aporta la actividad corporal son las siguientes:

ØPosibilita la toma de conciencia de las partes del cuerpo.
ØConduce a la construcción del esquema corporal.
ØPermite el conocimiento de las cualidades de los objetos y elaborar imágenes mentales.
ØHace posible la anticipación de la acción, la programación de los movimientos a realizar en función de unos deseos o necesidades.

Las propiedades educativas del lenguaje son las siguientes:

ØPermite el análisis
ØSostiene el pensamiento y posibilita la adquisición de una experiencia acumulada.
ØContribuye a la formación de la conciencia de sí mismo.
ØRegula el comportamiento mediante instrucciones directas o estímulos de reconocimiento favorable o desfavorable.
ØInterviene en la formación de los sentimientos éticos, estéticos y axiológicos.
ØPermite dirigir la actividad a determinados fines voluntariamente elegidos.
ØConstituye el medio de expresión y comunicación social por excelencia.

b)La motivación y los refuerzos

La motivación nutre la atención y ésta se encuentra en la base de los aprendizajes. El juega habrá de servirnos como elementos motivador que centre la atención del niño o la niña en la actividad que se le propone.

La repetición demasiado frecuente de la misma actividad nos lleva al cansancio y la fatiga.

El resultado de la actividad puede convertirse en un factor de motivación que puede mejorar o mantener la atención del niño.

En la práctica educativa debemos reforzar las conductas de optativas o que signifiquen progreso del aprendizaje, y recurrir a la extinción o al reforzamiento de conductas alternativas, no al castigo, para suprimir conductas inconvenientes. La atención y el refuerzo verbal son dos instrumentos siempre a disposición del educador o educadora, sin perjuicio de otros, para estimular el desarrollo infantil. Cada vez que un niño o una niña logre algo le animaremos y dedicaremos atención a reconocer su acción. En general hemos de prestar atención a las conductas que queremos fomentar y desatender siempre que sea posible, las conductas que no queremos fomentar.
Los refuerzos deben ser inmediatos, directos, personales e ilimitados. Poco a poco se ha de enseñar al niño o la niña valorar su propio comportamiento de manera que no siempre dependan del reconocimiento externo, sino que cada vez cuente más su autoreconocimiento y autosatisfacción.

c)La organización espacial y temporal de las actividades.

Para evitar la desorientación temporal y espacial conviene facilitarle una serie de normas.

ØCada cosa tiene su sitio.
ØLas actividades tienen un comienzo y un fin establecidos claramente.
ØCada persona tiene su espacio para trabajar.
ØCada actividad se hace en su espacio propio.
ØHay un tiempo para cada actividad y un orden de las actividades diarias.
ØA veces trabajamos en un pequeño grupo de compañeros y compañeras.
ØNo se cambia el orden ni la colocación de nada sin avisar previamente del cambio.

d)Diferenciación de etapas en la educación infantil.

ØEtapa de la sensación.
ØEtapa de la percepción.
ØEtapa de la representación


5. LOS TRASTORNOS PSICOMOTORES

5.1. ¿QUE SON LOS TRASTORNOS PSICOMOTORES?

Los trastornos psicomotores son todas aquellas perturbaciones que manifiestan los individuos por la gran dificultad, o a veces alguna imposibilidad de adquirir e integrar los diferentes contenidos de la psicomotricidad.

Desde este punto de vista las anomalías psicomotoras se pueden manifestar en:

ØEl tono muscular.
ØEl sistema postural.
ØEl control respiratorio.
ØLa lateralización.
ØLa estructuración espacio-temporal.
ØEl control práxico y la coordinación motriz.
ØLa formalización del esquema corporal.

Los trastornos psicomotores aparecen como síntomas de un mal funcionamiento del conjunto, en el que es difícil saber, además de un posible origen deficitario, qué parte puede corresponder a un trastorno psicoafectivo y cuál a una alteración funcional.

5.2. CLASIFICACIONES DE LOS TRASTORNOS PSICOMOTORES

5.2.1. CLASIFICACIÓN DE H. BUCHER.

H. Bucher propone una clasificación de estos trastornos en tres grupos, a partir de una posible etiología y generalizando algunos tipos de contenidos; son los siguientes:

ØTrastornos del esquema corporal (y de la estructuración espacio-temporal). Aquí se incluyen aspectos de conocimiento y utilización del cuerpo, problemas de organización espacio-temporal, de lateralización, que pueden dar lugar a un verdadero cuadro de dispraxias.

ØRetrasos de maduración. Estos retrasos están muy relacionados con la historia del niño y se deben considerar desde una perspectiva evolutiva global. En estos retrasos, intervienen factores que atañen al desarrollo psicoafectivo, a las motivaciones y a las experiencias y condiciones en su dinámica madurativa.

ØDisarmonías tonicomotoras. Este tipo de alteraciones se pueden dar en sujetos con un buen nivel motor.

·Crisis de inhibición que se alternan con reacciones normales.
·Descargas tónicas con incontinencia de ademanes, rigidez, brusquedad e impulsividad motora.

5.2.2. CLASIFICACIÓN DE J. DE AJURIAGUERRA

ØDesordenes en la realización psicomotora. Son alteraciones de movimientos voluntarios que dificultan aprendizajes escolares, como la escritura, o hábitos cotidianos, como por ejemplo atarse los zapatos.

ØInestabilidad psicomotora. También llamado síndrome hipercinético.

ØDebilidad motora. Insuficiencia general de las actitudes motores y de sus diversas coordinaciones corporales.

ØProblemas de lateralización. Cuando no hay homogeneidad en la lateralidad del ojo, de la mano y del pie.

ØTrastornos tonicoemocionales o de relación. Ritmias motoras, onicofagias.