En la relación con los diversos profesionales de las instituciones sanitarias, los pacientes pueden manifestar agresividad, frecuentemente bajo la forma de irritabilidad o hipersensibilidad en el trato. En estas manifestaciones pueden intervenir diversos elementos:
- La vivencia subjetiva de la enfermedad, que, como ya hemos visto, conlleva diversas emociones displacenteras: frustración por las limitaciones que impone, así como por las molestias o dolores que la acompañan. Angustia o miedo ante la propia dolencia, las técnicas diagnósticas y terapéuticas.
- La desinformación de la que se puede hacer objeto al paciente, sobre el diagnóstico, en qué va a consistir su tratamiento, y cuál es su pronóstico. En ocasiones se Ies da una información insuficiente sobre la repercusión de los actos sanitatios en el organismo (como, por ejemplo, si las pruebas que se han de realizar son dolorosas, los posibles efectos secundarios esperables de determinado tratamiento farmacológico, etc.).
- Las experiencias anteriores con la institución sanitaria, que pueden no haber sido positivas. Es importante tener en cuenta el papel que puede desempeñar este factor en las reacciones agresivas de los pacientes. Cuando piensan que la respuesta es posible que sea insatisfactoria para ellos, actuarán inicial-mente de forma defensiva.
- La especificidad de la relación asistencial, en la que eí paciente se encuentra en una posición de dependencia de los profesionales de las organizaciones sanitarias, que a veces es mal tolerada por este, y en ocasiones es inadecuadamente manejada por dichos profesionales.