Un grupo de soldados, que lleva ya muchos días sin descansar y pasa por Zalamea (municipio de la provincia de Badajoz) cuando se dirigen a Portugal. Los soldados, se caracterizan por sus abusos cuando se alojan en las casas, se alojan en Zalamea. El Sargento hace el reparto de las casas, y para el capitán elige la de un villano rico, que tiene una hija muy bella, Isabel. El capitán opina que una villana siempre será una villana y que por lo tanto no le interesa, pero se hospeda en casa del villano Pedro Crespo.
Cuando el capitán se va a alojar en casa de Pedro, ve que el villano ha escondido a su hija Isabel. El capitán, atraído porque Isabel se ha escondido, finge una pelea con Rebolledo (un soldado gracioso) y con este engaño entra en la habitación donde estaba escondida Isabel. El capitán rápidamente se enamora de Isabel. Pedro y su hijo Juan se percatan de que el capitán ha entrado en la habitación a propósito, y empieza una discusión donde se ven muy claras las ideas de los villanos contrapuestas a las del general. Entre tanto llega Don Lope, el General, y al saber el motivo de la discusión decide que en vez de ser el capitán quien se hospede allí, será él.
Por la noche, el Capitán, haciendo peripecias, consigue raptar a Isabel y se la lleva a la montaña para violarla. Pero allí se encuentra a Juan y hiere al Capitán. Después, en el pueblo, el capitán se cura de las heridas y es sometido a un juicio por el recién alcalde de Zalamea (Pedro Crespo). El capitán es ejecutado y Isabel será llevada a un convento. Al poco rato llega el rey, se interesa por el caso y dictamina que ha sido una ejecución totalmente justa y convierte a Pedro en alcalde perpetuo.