Comentario de Marx

Clasificado en Filosofía y ética

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Términos

Capital

                El capital es dinero susceptible de multiplicarse, dinero que engendra dinero, y es la base del sistema capitalista, cuta riqueza se mide en cantidad de dinero: las personas valen por el dinero que tienen y el trabajo vale por el dinero que genera.

                El capital es un tipo de dinero diferente del salario. El salario es el dinero que recibe un proletario a cambio de su trabajo; con él el trabajador resuelve sus necesidades y repone sus fuerzas para seguir trabajando. El capital es el dinero que el capitalista o burgués obtiene de vender lo que el proletario produce; con él el burgués puede hacer mucho más que sobrevivir. Por ello podemos decir que el dinero que entra en el bolsillo del proletario, el salario, es moneda potente. La diferencia entre lo que una persona puede hacer en la vida dependiendo de si su dinero es salario o capital es el fundamento de la explotación.

                El capitalismo es una sistema económico cuta riqueza es el dinero, y al que le interesan por tanto las cosas y el trabajo en la medida en que producen dinero. El dinero, no el hombre, es su finalidad. El dinero y el trabajo no son en el capitalismo medios para que viva el hombre: el hombre y su trabajo son medios para que se multiplique el dinero. El hombre no es un sujeto que maneja el dinero como instrumento, sino al revés: el dinero es el sujeto que maneja a un hombre convertido en instrumento. El dinero, como Dios para Feuerbach, es para Marx lo que existe por encima y antes que el hombre, es el sujeto, el protagonista de la vida humana, y los hombres son sus siervos. Por eso en el capitalismo los hombres no son libres unos están explotados y todos están alienados.

                    Digan lo que digan los pelos del culo abrigan

La alienación

                Para Hegel un hombre es libre cuando es consciente de quién es y de qué hace, cuando tiene una imagen real de sí mismo y es dueño de sus actos y protagonista de su vida; un hombre libre se posee a sí mismo. Un hombre está alienado cuando no sabe quién es ni qué hace, tiene una imagen errónea de sí mismo, es un extraño para sí mismo y vive fuera de sí. “Alien” significa “otro”, “extraño”, y por eso se dice que un hombre que tiene una imagen falsa de sí mismo no es libre, está alienado. Creía que, después de recorrer la historia, los hombres, que habían estado alienados por su falsa conciencia como amos o esclavos, ya eran libres en la sociedad de su tiempo. Feuerbach y Marx, sin embargo, pensaban que el hombre seguía alienado. Según Feuerbach la causa de la alienación humana es la religión, y según Marx esa causa es la propiedad privada.

                Para Marx, si el proletario está explotado y el capitalista no, ambos están alienados, aunque por diferentes motivos.

                El burgués o capitalista está alienado porque maneja capital, fuerza monetaria, dinero que engendra dinero, y se convierte en una personificación de esa fuerza. Su vida consiste en manejar y multiplicar el dinero y, como le sucedía al siervo de Hegel con las cosas, termina identificándose con lo que maneja: las cualidades del dinero se convierten en sus propias cualidades, es más importante mientras más dinero tiene, vale por la cantidad de dinero que acumula o por el dinero que cuestan las cosas que posee, es decir, vale su dinero, no su persona. Además, el capitalista está alienado porque no utiliza el dinero para vivir sino pone su vida al servicio del dinero.

                El proletario, por su parte, está alienado por la forma en que trabaja. Durante el tiempo de trabajo el obrero produce cosas, pero esas cosas no son suyas y por tanto no le interesan. Como lo que produce no es suyo, la actividad que el proletario desempeña durante el tiempo de trabajo tampoco le interesa; sólo le interesa de su trabajo el salario que recibe por él. Fuera del tiempo de trabajo -en la época de Marx los obreros trabajaban catorce horas o más. El proletario sólo tiene tiempo de comer y dormir, es decir, para reponer las fuerzas con que seguir trabajando, y para engendrar hijos, que repondrán su fuerza de trabajo cuando él muera. Viviendo en estas condiciones, el proletario no puede relacionarse con los demás satisfactoriamente, y se da al alcohol en las tabernas para olvidar su triste vida, o a la religión en las iglesias para calmarse pensando que cuando muera vivirá mejor. Por eso dice Marx que la religión es el opio del pueblo.

                Por lo tanto, en el sistema capitalista, los burgueses explotan a los proletarios y tanto unos como otros están alienados. La causa de la alienación de ambos es la economía capitalista y su propiedad privada. La propiedad privada es la fuente y la raíz de la opresión, la miseria, la injusticia, la desigualdad, la religión y el resto de los males sociales. Si queremos una sociedad de hombres libres, una sociedad sin los males señalados, y la causa de esos males es la propiedad privada, lo que debemos hacer es abolir la economía capitalista eliminando la propiedad privada, es decir, revolucionar la economía.

Valor

                El capitalismo es un sistema económico donde las cosas tienen valor de cambio más que valor de uso.

                Que un objeto tiene valor de uso significa que sirve, que nos es útil para satisfacer una necesidad. Que un objeto tiene valor de cambio significa que equivale a dinero, que se compra y se vende, que se cambia por dinero. El valor de uso de un objeto es su utilidad, su valor de cambio es su precio.

                El valor de cambio o precio de un objeto depende de dos variables: la fuerza humana o fuerza de trabajo empleada para producirlo y el tiempo de trabajo que requiere su producción. Por eso las cosas que se producen con poca fuerza de trabajo y en poco tiempo. Por ejemplo, un vestido. Son más baratas que las cosas que se producen con mucha fuerza de trabajo y en mucho tiempo, por ejemplo una casa.

                Si miramos las mercancías desde el punto de vista de su valor de uso, es decir, de la función que cumplen y la necesidad que cubren, observamos cosas concretas, por ejemplo un vestido, o una casa. Observamos también que esas cosas concretas están producidas por un trabajo concreto, en este caso la costura o la albañilería, hecho por una persona, la costurera o el albañil. Y además observamos que todos los trabajos concretos son distintos entre sí, son cualitativamente distintos unos de otros: no es lo mismo coser que hacer los planos de una casa o que poner ladrillos.

                Si miramos las cosas desde el punto de vista de su valor de cambio, es decir, de su precio, ya no observamos vestidos o casas, observamos cantidad de trabajo y cantidad de tiempo. Por lo tanto, desde el punto de vista de su valor de cambio, las cosas no están producidas por una persona que hace este o aquí trabajo específico, sino por cantidad de fuerza de trabajo y por cantidad de tiempo de trabajo.

                El capitalismo privilegia el valor de cambio de los objetos frente a su valor de uso, o cual tiene las siguientes consecuencias. Los trabajadores no son personas sino fuerza de trabajo. No trabajamos para cubrir necesidades sino para multiplicar el dinero. Producimos numerosos objetos inservibles. Producimos objetos que sí sirven pero que duren poco para seguir vendiendo.

Infraestructura y Superestructura

                La infraestructura de una sociedad es su economía, su modo de producción, que es la base de toda la vida social. La economía genera relaciones entre los miembros de una sociedad, que Marx llama relaciones de producción. La economía es, pues, la responsable de la igualdad o desigualdad de las personas en una sociedad.

                La superestructura es el conjunto de instituciones sociales y políticas que una sociedad tiene, así como sus creencias religiosas y las ideas que la sociedad tiene de sí misma, que constituyen su ideología.

                Según Marx hay una relación de causa-efecto entre la infraestructura y la superestructura: la economía determina las relaciones sociales, las instituciones, las creencias y la ideología. Por ello, si queremos cambiar una sociedad, debemos transformar su economía.

                Este es el motivo de que Marx crea que llegaremos a una sociedad de personas libres e iguales si abolimos la propiedad privada, que pertenece a la economía y por tanto a la infraestructura, y no la religión, que es una creencia y pertenece a la superestructura. La religión es un efecto de la economía, sirve para justificar la desigualdad y resignarse a ella, pero si abolimos solo la religión dejando intacta la economía nada cambiaría.

                El camino para la libertad y la igualdad es, pues, transformar la economía, derrocar el modo de producción capitalista basado en la propiedad privada e instituir un modo de producción comunitario o comunista basado en la propiedad común. Así cambiaría la infraestructura de la sociedad, y de ello derivarían otras relaciones sociales, otras instituciones políticas y otra ideología, es decir, otra superestructura.

Plusvalía

                En la sociedad basada en el sistema económico capitalista hay dos clases sociales: Capitalistas o burgueses y obreros o proletarios. Los capitalistas son los dueños de los medios de producción, es decir, de las industrias, máquinas e instrumentos de trabajo; y los proletarios son dueños de la fuerza de su cuerpo, que es el medio con el que trabajan. Todos los individuos de ambas clases están alienados, y además los proletarios están explotados por los capitalistas a causa de la plusvalía. ¿Qué es la plusvalía?

                La fuerza de trabajo del obrero produce mercancías, y es una mercancía a su vez porque se cambia por dinero: el capitalista la compra, paga al proletario, y el proletario la vende, cobra un salario por ella. El salario se calcula sumando el precio de las mercancías -comida, vestido, habitación, transporte- que el trabajador tiene que consumir para seguir vivo y seguir trabajando.

                El capitalista compra la fuerza de trabajo del obrero, le paga al obrero su salario, y  después se apropia de las mercancías que el obrero produce: lo que el obrero produce le pertenece al capitalista. A continuación el capitalista vende esas mercancías a un precio mucho mayor que el salario que ha pagado al obrero por producirlas, y esa diferencia entre lo que el capitalista gana por vender las mercancías y el salario que le ha pagado al obrero por producirlas es la plusvalía.

                La plusvalía es el origen de la ganancia del capitalista y de la explotación del trabajador, pues, por este procedimiento, el capitalista puede enriquecerse cada vez más mientras el obrero siempre vivirá con lo justo. El dinero que entra en el bolsillo del obrero es salario, y el salario es moneda impotente, moneda con la que el proletario no puede más que sobrevivir para seguir trabajando; en cambio, el dinero que entra en el bolsillo del capitalista es capital, y el capital es moneda potente, moneda que se multiplica con la que el capitalista puede hacer mucho más que sobrevivir. Por eso el proletario está explotado.

Trabajo

                Trabajo es la fuerza que un ser humano aplica con su cuerpo para producir. En el sistema económico capitalista la fuerza del trabajo la aporta la clase proletaria, mientras la clase burguesa es dueña de los medios de producción, es decir, de la tierra, las industrias y las máquinas.

                El trabajo en el modo de producción capitalista es un trabajo alienado, o, dicho de otro modo, la forma de trabajar aliena a los proletarios y los aliena por los siguientes motivos:

                -El proletario no se considera un hombre que trabaja sino fuerza de trabajo que se compra y se vende.

                -Durante el tiempo de trabajo el obrero produce cosas, pero esas cosas no son suyas y por tanto no le interesan.

                -Como lo que produce no es suyo, la actividad que el proletario desempeña durante el tiempo laboral tampoco le interesa; sólo le interesa de su trabajo el salario que recibe por él.

                -Fuera del tiempo de trabajo, en la época de Marx los obreros trabajaban catorce horas o más. El proletario sólo tiene tiempo para comer y dormir, es decir, para reponer las fuerzas con que seguir trabajando, y para engendrar hijos, que repondrán su fuerza de trabajo cuando él muera

                - Viviendo en estas condiciones, el proletario no puede relacionarse con los demás satisfactoriamente, y se da al alcohol en las tabernas para olvidar su triste vida, o a la religión en las iglesias para calmarse pesando que cuando muera vivirá mejor. Por eso dice Marx que la religión es el opio del pueblo.

                En el sistema capitalista también los burgueses están alienados porque se identifican con el dinero y creen que valen en función del dinero que tienen, pero viven mucho mejor que los proletarios porque no están explotados. De ahí que la liberación de la sociedad haya de ser protagonizada por los proletarios, y que los hombres lleguen a ser libres cuando trabajen de otra manera.

                El camino a la liberación es una revolución social tras la cual la economía capitalista, basada en la propiedad privada común de los medios de producción. En esa economía la fuerza de trabajo la aportan todos los miembros de la sociedad, que no son considerados mera fuerza de trabajo sino personas libres que trabajan; y se trabaja para resolver las necesidades que realmente tenemos, produciendo bienes con valor de uso, no con valor de cambio. Trabajando de ese modo todos los miembros de la sociedad trabajan y todos tienen tiempo libre para dedicarlo a sus aficiones y a cultivar entre ellos relaciones de ciudadanía.

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