La crisis de 1898 y la liquidación del Imperio colonial

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La flota española era aniquilada en Santiago de Cuba, y los estadounidenses invadían Cuba y Puerto Rico. Otro escenario colonial fueron las Filipinas. Nunca habían despertado tanto interés en España como las colonias americanas; pero tras la pérdida de éstas (comienzos del s. XIX) se dirigíó la atención hacia su tabaco y azúcar, cuya explotación y comercio se intentó fomentar, sobre todo a partir de la Restauración.

Desde hacía tiempo, habían aparecido en Filipinas movimientos nacionalistas hostiles a la metrópoli española. En 1896 estalló una revolución de carácter independentista.

Cuando EEUU declaró la guerra a España (1898) por Cuba, aprovecharon para presentarse ante los insurrectos filipinos como sus libertadores. Como en Cuba, la flota estadounidense aplastastó a la española cerca de Manila y, después, las tropas americanas entraron en la capital filipina.

La guerra hispano-norteamericana/de los Cien Días, finalizó con la capitulación de España en Agosto de 1898 y la firma del Tratado de París, ese año, donde EE UU impuso a España sus condiciones, por su superioridad militar. Las principales fueron territoriales: España perdía Cuba, ocupada provisionalmente por Estados Unidos, y España “cedía” a EEUU Puerto Rico, Guam y las Filipinas. El Tratado de París fue el primer capítulo del colonialismo estadounidense y el último del español en América y el Pacífico , donde sólo le quedaban en el Pacífico los archipiélagos de las Marianas, las Carolinas y Palaos, que fueron vendidas a Alemania.

Los perdedores fueron 200.000 soldados en Cuba, 25.000 en Filipinas y 4.500 en Puerto Rico; reclutados entre las clases trabajadoras de España por el sistema de quintas, que terminó en 1912.

El desastre colonial de 1898 tuvo consecuencias económicas: negativas: la pérdida de los mercados coloniales, pero se recuperó pronto la industria nacional; y otra positiva: la repatriación a España de capitales americanos, desarrollándose la banca española (como la creación del Banco Hispano América, Las consecuencias políticas: se criticó la torpeza de la política oficial, pero el sistema político sobrevivíó y; surgíó el regeneracionismo como alternativa al sistema político de la Restauración. Mayor repercusión tuvo el desastre en la psicología colectiva de la nacíón, que provocó una auténtica crisis de la conciencia nacional, manifestada en el pesimismo de los intelectuales de la G. Del 98.

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