Error berenguer

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El otro gran objetivo del Directorio era acabar con el conflicto de Marruecos y para ello se planificó una acción militar conjunta con Francia para derrotar a las cábilas rebeldes. Ésta se produjo con el desembarco en la Bahía de Alhucemas en 1925, una operación militar moderna y bien planificada que propició la rendición de Abd-el-Krim y la pacificación del territorio rifeño. La paz alcanzada se presentó como el mayor éxito de  la  Dictadura. Marruecos dejaba de ser un problema, al tiempo que se convirtió en germen de oficiales africanistas en el Ejército español (Franco, Millán Astray,) que en la futura República atentarán contra la legalidad democrática.

El  éxito alcanzado en  Marruecos facilitó la  formación del  Directorio  Civil , José Calvo Sotelo que dirigirá la política económica utilizando fórmulas ensayadas por Mussolini en la dictadura italiana. Así, se formó el Consejo Nacional de Economía, a través del cual, el  Estado  dirigía  la  economía  española  interviniendo con la fundación de empresas públicas como CAMPSA, CTNE y desarrollando una política de Obras Públicas destinadas a fomentar la industria nacional y a disminuir el paro. Se complementó con medidas de protección social, como el Retiro Obrero o el seguro de maternidad.

La Corona no autorizó el proyecto constitucional, ya que recortaba claramente sus poderes, y los viejos partidos dinásticos también lo rechazaron, a la vez que se elevaban las voces que reclamaban una vuelta a la legalidad de 1876.

El último gran éxito de la Dictadura llegó con la realización de la Exposición Universal de Barcelona e Iberoamericana de Sevilla en 1929, las cuales mostraron los avances de la sociedad y la economía españolas. La crisis  económica  mundial  desatada  tras  el  “crack”  de  la  Bolsa  de  Nueva  York profundizó gravemente la crisis de la Dictadura, con el crecimiento de la Deuda Pública y del déficit del Estado, que provocan el abandono de los proyectos del Estado y el aumento del paro. A la situación de crisis económica hay que sumar el abandono de la burguésía catalana a la Dictadura, más las disensiones en el Ejército entre africanistas y peninsulares.

Intelectuales como Ortega y Gasset, Unamuno, Manuel Azaña, Blasco Ibáñez, Valle-Inclán... O los estudiantes de la FUE, se suman a la oposición de liberales, republicanos, catalanistas y obreros conformándose un núcleo político que reclama la  salida  del  dictador  y  la  vuelta  a  la  democracia.  El    general  Primo  de  Rivera, sintiéndose aislado políticamente, presenta su dimisión al  rey en  Enero  de  1930  y marcha  al  exilio  parisino,  donde  muere  meses  más  tarde.  Alfonso  XIII  intenta reconducir la situación nombrando a un militar de confianza, el  General Dámaso Berenguer, con el encargo de preparar elecciones legislativas que devuelvan al país al sistema de la Restauración. Es lo que el filósofo José Ortega y Gasset llamó “el error Berenguer” y la opinión pública bautizó como la “Dictablanda”.

Berenguer fracasó en su intento de vuelta a la normalidad de la Constitución del 76, dada la escasa base de los partidos dinásticos, la impopularidad de la monarquía y, sobre todo, del auge del Republicanismo, que en Agosto de 1930 reúne en torno al Pacto de  San  Sebastián, de  marcado  carácter  antimonárquico, a  intelectuales  y partidos republicanos, nacionalistas catalanes y gallegos que, con el apoyo del PSOE y la CNT, reclaman la convocatoria de elecciones constituyentes. La inquietud antimonárquica se trasladó a los cuarteles y en la guarnición de Jaca los capitanes Galán y García Hernández pagan con su vida la organización de una sublevación republicana en Diciembre de 1930, convirtiéndose en mártires de la causa republicana y acelerando la caída de Berenguer. Éste es sustituido por el almirante Juan Bautista Aznar, el cual convoca elecciones municipales para el 12 de Abril de 1931, fecha en la que las candidaturas republicanas vencen en la mayoría de las ciudades. Gran parte del país se echó a la calle a proclamar la República y el gobierno de Aznar, comprendiendo el mensaje político de las elecciones, dimite y da paso a la renuncia temporal de Alfonso XIII y su marcha al exilio, formándose el 14 de Abril el Gobierno Provisional de la 2ª República.

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