Intelectualismo Moral de Sócrates y la Transmutación de Valores de Nietzsche
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El intelectualismo moral de Sócrates
Para Sócrates, el objetivo de su filosofía era el ser humano y, sobre todo, la ética y la política. Para él, si nadie se interesaba por conocer lo que es bueno o malo, justo o injusto, reinaría el caos personal y social.
La vida moral y política necesita criterios claros sobre estos valores para poder desarrollarse correctamente. Esta posición suele ser calificada como intelectualismo moral. Nadie obra mal a sabiendas; el saber es idéntico a la virtud, que es esencialmente el conocimiento. Sócrates afirma: “solo sé que no sé nada”, porque aún no ha llegado al conocimiento definitivo de la verdad. Por este reconocimiento de su ignorancia, se convierte en el más sabio de los hombres. Descubre la ley moral en el alma. Quien descubre, siguiendo el logos (razonamiento), en qué consiste la virtud, será un hombre feliz.
Nietzsche: la moral de los señores y la moral de los esclavos
Friedrich Nietzsche defiende que los valores tradicionales occidentales, cuyo símbolo es Dios, han desaparecido, y el ser humano debe crear nuevos valores y ponerse en el lugar de Dios. Nietzsche distingue dos tipos de personas con morales opuestas:
1. Los señores y la moral de los señores
Son fuertes y poderosos, no aceptan las normas ni quieren ser parte de la masa; son autónomos y crean sus propias normas y valores, por ello viven en constante lucha y riesgo. Su moral es la del dominador, y sus valores son el poder, la fuerza y la confianza.
2. Los esclavos y la moral de los esclavos
Son débiles, la masa (porque son incapaces de exteriorizar su cólera y carecen de fuerza). Poseen una moral heterónoma, son incapaces de inventar sus normas y, por ello, promueven los valores que protegen su debilidad.
La transmutación de los valores
Nietzsche sostiene que la cultura occidental representa el triunfo de los mediocres, pues con el racionalismo griego y, posteriormente, el cristianismo —que postulan la igualdad de todos—, ha triunfado la moral del esclavo. Por ello, se debe realizar la transmutación de valores: hay que cambiar las cosas y hacer lo que realmente es bueno, sustituyendo la humildad por el orgullo, la piedad por la crueldad y la comodidad por el riesgo.
El superhombre es el nuevo ser que puede llevar esto a cabo; conoce la voluntad de poder y el eterno retorno, y rechaza la razón, sustituyéndola por los instintos, con lo que capta el sentido de la vida y se contenta con este mundo.