El ocaso del Imperio español en Europa

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En la raíz del problema morisco había una cuestión demográfica. En vísperas de la expulsión, la Población morisca de España era de 319.000 almas, para un total de 8 millones de habitantes. Pero esos 319.000 moriscos no estaban distribuidos de manera uniforme por toda la península. Más del 60 por 100 se Hallaban concentrados en el cuadrante suroriental del país. En Valencia, que contaba con la mayor Concentración de población morisca, eran 135.000, aproximadamente. Los aristócratas terratenientes de Valencia, patronos y protectores de los moriscos, ya habían celebrado varias reuniones y organizaron una Protesta contra el gobierno de Madrid, afirmando que la expulsión entrañaría la destrucción de sus Propiedades y la pérdida de sus ingresos. La pérdida del 4 por 100 de la población de España puede parecer pequeña, pero representaba un Porcentaje más elevado de la población activa, ya que entre los moriscos no había hidalgos, soldados, Sacerdotes, vagos ni mendigos, y la mayor parte de los observadores estaban de acuerdo al afirmar que Constituían una excelente mano de obra. En algunos lugares, la deportación de los moriscos abríó una Brecha importante por lo que respecta a la masa de los trabajadores y los contribuyentes y en este aspecto La despoblación fue una realidad durante muchos decenios. Algunas profesiones se vieron especialmente Afectadas por la escasez de mano de obra y, en consecuencia, por la elevación de los salarios, caso de la Producción de seda, la horticultura y el transporte. 3.3. Los proyectos de reforma de Olivares. Durante su reinado de Felipe IV (1621-1665) se produjo la gran crisis del poderío español. Gaspar de Guzmán y Pimentel, Conde Duque de Olivares (1587-1645) alcanzó el poder tras ser gentilhombre del Príncipe de Asturias. Hombre inteligente, trabajador y enérgico intentó llevar a cabo una serie de reformas Exteriores e interiores que le enfrentaron a la nobleza, al clero y a los territorios de la periferia. La política interior estuvo marcada por las necesidades de la política exterior. El Conde-Duque ante la Crisis económica, demográfica y hacendística trató de llevar a cabo reformas fiscales e institucionales. Castilla era el reino que había sostenido el Imperio, pero se encontraba totalmente agotada. Portugal veía Como su Imperio estaba siendo atacado por holandeses y británicos y todo su esfuerzo iba dirigido a Evitarlo. Los países de la Corona de Aragón, que no habían gozado del Imperio, no se mostraban Dispuestos a participar en la defensa de un Imperio lejano. El Conde-Duque de Olivares intentó distribuir los gastos del Imperio entre todos los reinos. Para ello Proyectó la Uníón de Armas (1626). Se trataba de distribuir los costes del ejército entre los diversos reinos De acuerdo con sus posibilidades respectivas en cuanto a número de hombres y riquezas. Pero la Uníón de Armas chocaba con un obstáculo insalvable: la fórmula institucional y política establecida por los Reyes Católicos, que aseguraba la autonomía de los distintos reinos. Esto impedía actuar rápida y libremente al Conde- Duque. Trató de crear un estado centralizado teniendo como base las leyes de Castilla ya que otorgaban más Poder al rey. Para atraerse a los restantes reinos terminó con el exclusivismo castellano en la Administración y en el gobierno del Imperio. Ambos propósitos coincidían en un mismo objetivo: construir Un país unido y compacto que dejara atrás lo que el Conde-Duque consideraba diferencias arcaicas. Las sucesivas reuniones a Cortes, desde 1626 a 1635, no permitieron avances. Portugal, Aragón, Valencia y Nápoles accedieron a regáñadientes a enviar soldados, pertrechos y dinero al monarca, pero manteniendo Sus instituciones tradicionales. Cataluña sin embargo se negó reiteradas veces. Para evitar estas dilaciones llevó a cabo una reforma fiscal. Aumentó los impuestos tradicionales como las Alcabalas y los millones, se impusieron nuevas contribuciones como el papel sellado, las lanzas (impuesto Sustitutivo de la antigua obligación militar de la nobleza), el impuesto sobre el azúcar y los estancos como El del tabaco, el chocolate y la sal. La aplicación de estos impuestos se realizó en Castilla y originó Sublevaciones populares en el País Vasco y en las ciudades comerciales. No menos frecuentes fueron las Contribuciones forzosas a la Corona a que se vieron obligadas, especialmente, las clases privilegiadas (nobleza y clero). También se tuvieron que vender pueblos de jurisdicción real, convertidos así en señoríos

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