Siglo XIX

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5.1. El socialismo premarxista Mientras los trabajadores comenzaban a organizarse, algunos intelectuales elaboraban teorías que pretendían ofrecer moderlos sociales y políticos alternativos a la sociedad de su época. Muchas de estas teorías forman lo que se ha definido como socialismo utópico, que se contrapone al llamado socialismo científico, elaborado por Marx y Engels. Las primeras teorías socialistas estuvieron muy influidas por las ideas de la Ilustración y por la mentalidad romántica de la época (en sus planteamientos predominaban las consideraciones morales sobre los efectos negativos del capitalismo, y proyectos imaginativos de sociedades ideales en las que desapareciera la explotación y la injusticia social. Robert Owen estaba influido por Rousseau, convencidos de que el valor de las mercancías dependía de la cantidad de trabajo empleado en producirlas. Owen introdujo en su fábrica una serie de reformas que contemplaban la educación de los niños, el aumento de los salarios, la reducción de la jornada de trabajo y la introduccion de un sistema de incentivos, con estos métodos se alcanzó un éxito económico espectacular. Saint-Simon era un noble de ideas liberales que propuso un desarrollo racional de la industria para superar los enfrentamientos sociales. Era partidario de aplicar el progreso técnico a la producción y de que las élites científicas dirigieran una organización social que proporcionara bienestar al mayor número posible de personas. Denunció la propiedad privada como origen de la desigualdad. Su obra más conocida -¿Qué es la propiedad?, se inicia con la afirmación de que la propiedad es un robo. Sus ataques cotra las instituciones y sus posiciones antiautoritarias permiten considerarle uno de los precursores del anarquismo. En 1836, un grupo de exiliados alemanes fundó en París la Liga de los Justos, organización duya doctrina era radicalmente igualitaria, 11años depués, la organización cambió su nombre por el de Liga de los Comunistas. Sus dirigentes, se proponían como objetivo la abolición de la propiedad privada.
5.2. El marxismo Marx y Engels consideraban que sus doctrinas socialistas eran teorías científicas, frente a las moralizantes ideas de los socialistas utópicos. Por ello, sus ideas sociales y políticas se conocen como socialismo científico. Este adjetivo puede ser pretencioso, pero lo cierto es que, desde mediados del S.XIX, el positivismo y el realismo dominantes llevaron a que las teorías socialistas fueran elaboradas a partir de un análisis de la realidad económica y haciendo una descripción aparentemente fría y objetiva del enfrentamiento de clases. Friedrich Engels(1820-95) era hijo de un rico fabricante de tejidos y un buen conocedor de la industria moderna. Karl Marx(1818-1883) tenía una amplia formación académica y filosófica, y se había formado con los jóvenes hegelianos, que constituían la corriente izquierdista entre los discípulos de Hegel. La colaboración de ambos supuso la elaboración de una nueva teoría socialista, que, con el tiempo, se denominaría marxismo y tendría una gran influencia, tanto en el terreno de la filosofía como en el de la política. La primera formulación de estas ideas se publicó en el Manifiesto del Partido Comunista, que la Liga de los Comunistas encargó redactar a Marx y a Engels en 1847. El texto que se publicó al año siguiente, parte de la afirmación de que la historia de toda sociedad hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Denuncia la sociedad burguesa y entiende que el futuro pasa por la emancipación del proletariado, la desaparición de la burguesía y la construcción de una sociedad sin clases. El Manifiesto comunista era un escrito propagandistico, concebido en la coyuntura de 1848. Era un llamamiento a la organización y a la acción política de los trabajadores para la defensa común de sus intereses y para conquistar el poder. Marx y Engels participaron en la política desde las organizaciones obreras. El marxismo se difundió inicialmente entre los obreros con otra idea básica (los trabajadores deben organizarse en un partido político propio, independiente de los partidos burgueses. Esta idea fue la semilla de todos los partidos socialistas que se crearon en las últimas décadas del S.XIX. Las circunstancias históricas los harán inclinarse hacia una toma revolucionaria del poder o hacia una progresiva conquista del Estado por la vía pacífica. La influencia ideológica del marxismo ha sido determinante, tanto en los partidos socialistas, como en los revolucionarios.
6.1. La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) La confluencia entre las nuevas teorías sociales, sobre todo las que estaban más ajustadas ala realidad social, y las organizaciones obreras en progresivo desarrollo se produjo en la década de 1860. El resultado fue la creación de una nueva y ambiciosa organización proyectada para el conjunto de los trabajadores del mundo. El 28 de septiembre de 1864, en el St. Martins Hall de Londres, un grupo de delegados de organizaciones obreras acordaron en asamblea fundar La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), conocida también con el nombre de I Internacional. La asamblea de delegados eligió un comité provisional formado por británicos, alemanes (entre ellos Marx), franceses, italianos, suizos y polacos. Entre ellos había sindicalistas, cartistas, socialistas de todas las tendencias, proudhonianos y los que pronto, con disgusto del propio Marx, iban a ser denominados marxistas. La personalidad de Marx marcó la AIT desde sus inicios. Él redactó el manifiesto inaugural y los estatutos organizativos, e introdujo dos elementos centrales de su pensamiento: la emancipación tenía que ser obra de los propios trabajadores, y la clase obrera debía participar en la lucha política para conquistar el poder, con el fin de transformar la sociedad. La existencia de la Internacional desempeñó un papel importante en el reforzamiento de una conciencia diferenciada de la clase obrera. De acuerdo con sus estatutos, se crearon en los países europeos distintas federaciones nacionales que agrupaban a las numerosas secciones locales que se iban constituyendo. La AIT se implantó rápidamente en Francia, Bélgica, Suiza, Italia, Alemania y España, y lo hizo entre trabajadores de los oficios tradicionales, obreros de nuevas indrustrias, también jornaleros y campesinos. La AIT incorporaba muchas tendencias y opiniones distintas sobre cómo dirigir el movimiento obrero. La composición de la Internacional era muy variada, tanto por las diferencias nacionales de sus miembros y de sus dirigentes como por la diversidad de su base social. Esta heterogeneidad se reflejaba en el plano ideológico. Los proudhonianos franceses se inclinaban por una evolución pacífica y gradual, rechazaban la vía insurreccional y no eran partidarios de la participación obrera en las luchas políticas, ni tampoco de la intervención del Estado en las cuestiones laborales. Los seguidores de Marx eran más radicales y sacaban adelante resoluciones favorables a la utilización de la huelga como instrumento de lucha, a la participación en la política de las organizaciones obreras y a la reclamación de una legislación laboral: jornada de 8h. y supresión del trabajo infantil. Los primeros congresos de la AIT fuern el escenario de intensas confrontaciones, resueltas a favor de las posiciones de Marx y en contra de los proudhonianos. Pero los enfrentamientos más violentos se produjeron entre los partidarios de Marx y los de Bakunin, que terminaron con el debilitamiento y la escision de la organización.



6.2. Los orígenes del anaquismo Los fundamentos doctrinales y prácticos del anarquismo comenzaron a definirse a partir de la teoría y de la actividad desarrolladas por Bakunin, aunque existían precedentes teóricos de un pensamiento individualista y libertario. Bakunin (1814-76) procedía de una familia de aristócratas rusos y se mudó a Suiza después de escaparse de Siberia, donde había sido desterrado. Fué el principal representante del anarquismo, por sus doctrinas y activismo. Sus diferencias con las posiciones de Marx eran muy profrundas y condicionaron la activdad de la AIT entre 1869-72. Los marxistas consideraban imprescindible la lucha política mediante la organización de los trabajadores en partidos obreros y los anarquistas rechazaban la organización centralizada, eran enemigos de la acción política, y sus ataques iban dirigidos a cualquier forma de Estado. Los socialistas antiautoritarios pensaban que se produciría una insurrección revolucionaria espontánea, mediante la cual el proletariado eliminaría al Estado y lo sustituiría por una libre federación colectiva. Por otra parte, no consideraban que los trabajadores industriales fueran los protagonistas fundamentales de la revolución, sino que proponían apoyarse en todos los sectores oprimidos de la sociedad: campesinos, estudiantes, jóvenes, etc. Los anarquistas encontraron una base social mas propicia en sociedades predominantemente agrarias y poco industrializadas. Bakunin ingresó en 1868 en la AIT, su confrontación ideológica con los marxistasya se puso de manifiesto en el Congreso de Basilea en la política institucional, radicalmente rechazada por los partidarios de Bakunin. Marx consiguió que la mayoría de la AIT se declarar a favor de la organización de un partido específicamente obrero, distinto y opuesto a los partidos liberales y republicanos. Los anarquistas renegaron de los partidos políticos y actuaron preferentemente en los sindicatos. A finales del XIX, algunos anarquistas eligieron la vía del atentado terrorista contra los representantes del poder, otros se inclinaron por la acción directa de los trabajarores contra los patronos a través de la huelga general.                                                                                              6.3. La Comuna de París y la disolución de la I Internacional La Comuna de París fue, a pesar de su brevedad(marzo-mayo 1871), la primera experiencia de gobierno obrero. La derrota de Francia en la guerra franco-prusiana dejó un vacío de poder en el Estado francés. El último gobierno del Segundo Imperio había huido a Versalles y se inició en París una revolución de carácter democrático y socialista. Se organizaron elecciones en los distritos de la capital, y se formó una asamblea comunal, controlada por un poder popular, dirigido por diferentes grupos radicales. A los pocos meses y tras duras batallas, las tropas de la recién nacida Tercera República francesa entraron en la capital de París y practicaron una represión feroz, siendo procesados 47.000 communards, y miles de ellos fueron fusilados. La derrota y represión de la Comuna tuvo efectos en la política de la AIT. Marx opinaba que el fracaso de ese primer gobierno obrero se debía a la falta de un programa político coherente y de una organización adecuada. Bakunin destacaba como virtud el carácter espóntaneo y popular del movimiento. Las dos posiciones chocaron frontalmente en el Congreso de La Haya, Bakunin y sus delegados se quedaron en minoría y fueron expulsados de la Internacional. La mayoria de los gobiernos europeos, alarmados por los sucesos de la Comuna, persiguieron a la AIT y la declararon fuera de la ley. La I Internacional se disolvió en 1876. Pero el movimiento obrero seguiría mayoritariamente el camino que Marx había propuesto, la fundación de partidos socialistas obreros decididos a intervenir en la política nacional de sus países respectivos.
7.1. La creación de partidos socialistas Los años que van de 1875-1914 se caracterizaron por la fundación y la consolidación de partidos socialistas, de orientación marxista, en toda Europa. En 1879 un grupo de marxistas españoles, dirigidos por Pablo Iglesias, fundaron el Partido Soacilista Obrero Español (PSOE). Concepto:En 1875 mediante la fusión de dos organizaciones obreras alemanas se fundó el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), el cual se consideraba la organización modélica que la mayoría de los partidos socialistas debía intentar imitar. Una compleja red de asociaciones, cooperativas, casas de pueblo o centros culturales hacía de la socialdemocracia una especie de sociedad alternativa, en la que se podía compartir una cultura específicamente obrera.
7.2. La reconstrucción de la Internacional La existencia de elementos comunes a todos los partidos socialistas y la nostalgia de la extinguida AIT llevaron al nacimiento de la II Internacional. Se fundó en 1889, en el París de la Exposición Universal y en el primer centenario de la Revolución Francesa. La II Internacional era una federación flexible de partidos socialistas que solucionó dos problemas que habían dividido a la anterior AIT (la autonomía de los distintos partidos y la no admisión de los anarquistas. En 1896 se acordó que formarían parte de la II Internacional aquellas organizaciones que aprobaran la participación en la legislación y la actividad parlamentaria. Se trataba de una confederación de partidos socialistas que aceptaban el sistema democrático. La Internacional organizaba reuniones para tratar temas específics que tenían un gran impacto en la opinión pública. El Secretario Internacional de Mujeres Socialistas estuvo dirigido desde 1907 por la alemana Clara Zetkin, qué asoció la lucha por el socialismo con la emancipación femenina, desde 1911 promovió la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora(8marzo). El congreso fundacional de la II Internacional acordó que el 1.5.1890 se convocara a los trabajadores para reivindicar la jornada de trabajo de 8h. El 1mayo se convirtió en una muestra de esfuerzo y solidaridad internacional obrera, su celebración, al igual que la del Día de la Mujer Trabajadora, constituyen símbolos culturales que han sido adoptados por las sociedades contemporáneas. A principios del XX, la II Internacional era ya una organización asentada y respetada por las fuerzas políticas de la mayoría de los países. Bajo la imagen que parecía ofrecer la II Internacional existían grandes diferencis doctrinales y políticas. El crecimiento de la fuerza parlamentaria de algunos partidos y las conquistas sociales que se iban consiguiendo con métodos pacíficos y democráticos explican que comenzaran a revisarse las tesis revolucionarias que Marx había elaborado para situaciones históricas diferentes. Frente a estas tesis de socialismo en libertad, se alzaban las que propugnaban un socialismo revolucionario, como las de los dirigentes socialistas rusos, que mantenían una versión revolucionaria e insurreccional del marxismo, ya que en la Rusia sometida al zarismo no podia haber ningún horizonte de victoria parlamentaria. En la II Internacional había dos grandes tendencias. La primera minoritaria, condujo a la Revolución Rusa y otros intentos insurreccionales. La segunda es la política reformista y socialdemócrata que han defendido los partidos socialistas hasta la actualidad.

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