Agustin de hipona

Clasificado en Filosofía y ética

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Este fragmento pertenece al capitulo 27 de la ciudad de dios titulado esencia ciencia y amor de una y otra escrito por san agustin de hipona. En el texto el autor hace referencia al conocimiento, que es propio de las personas que a diferencia de los animales es capaz de alcanzarlo. El conocimiento hace que las personas puedan llegar a dios. Los animales no pueden llegar al conocimiento ya que como los demás elementos a excepción del ser humano están hechos para ser conocidos no para conocer. En el fragmento también observamos la existencia de ausencia del bien que es la teoría del mal. Finalmente observamos los tres principios básicos que se narran en todo el texto el ser, el saber, y el amor.ANA: El tema principal del fragmento es el problema del ser, el saber y el amor, a los cuales san agustin de tres soluciones que son la creación, la iluminación y el amor. A lo largo del texto se nos desarrollan una serie de tesis que apoyan el tema principal. La primera tesis que encontramos en este texto es la del conocimiento, ya que nos presenta el conocimiento propio de las personas y no de los animales al cual llegamos por el conocimiento de las verdades eternas mediante la iluminación. La segunda tesis que extraemos es que la creación que dios hizo de las cosas incluyó, en un momento inicial, la evolución y los cambios que estas iban a tener a lo largo de la historia. En tercer lugar encontramos una tesis relacionada con la justicia, con el bien y el mal, ya que se refiere a lo justo e injusto y lo relacionamos con la teoría del mal. En ultimo lugar incluimos otra tesis, la del amor ya que el hombre existe y conoce y ama esto. Para comprender el texto debemos aclarar un termino muy importante la luz incorpórea que es Dios. A partir de las tesis y los conceptos anteriormente citados explicaremos el texto que estamos comentando en profundidad, basándonos siempre en el pensamiento de san agustin. En cuanto a la primera tesis, observamos que el autor habla de cuanto ama el hombre el conocer y que la sabiduría es propia de el. Para que el hombre llegue al conocimiento de la verdad debe llevar a cabo un proceso de interiorización. Para el autor la verdad es algo inmutable y eterno. A partir de esto debemos llevar a cabo una fundamentalizacion del conocimiento de la autoconciencia. Con esta pensemos lo que pensemos sabemos que existimos con lo que obtenemos algo inmudable. todo proceso de interiorización consiste en: buscar la verdad y el ser como algo inmutable en el interior, en el alma que también es mudable ya que se forma por sensaciones que son representaciones de lo sensible y mudable. Si seguimos con la interiorización llegamos a las reglas mediante las cuales juzgamos las sensaciones y las cosas. Estas reglas las consideramos eternas y por lo tanto fuera de cambio y como conocimiento. Estas reglas que no pueden proceder del alma, ni del exterior tienen que proceder de algo eterno e inmutable, de dios. La interioridad nos lleva a descubrir a dios. La capacidad de juzgar las cosas mediante estas reglas las denominamos ciencia y al conocimiento de dios, verdad ultima, sabiduría. Conocer estas reglas se hace mediante la iluminación divina que consiste en una acción llevada a cabo por dios sobre los nombres y que permite a estos la captación de lo inteligible en si mismo. En relación a la segunda tesis que encontramos que es que las cosas ha sido creadas para darse a conocer no para conocer porque ya dios en la creación asi lo hizo junto con sus cambios y evolución futura. La mutuabilidad de las cosas proclama que han sido creadas por dios de la nada. Pero aunque la creación es temporal exige que los cambios no se hayan creado a lo largo del tiempo sino en la creación. Dios creo el mundo e introdujo en el los futuros cambios mediante los germenes necesarios por ello dice que los seres corporales tienen sus causas latentes en la naturaleza. Las especies son inmutables. La tercera tesis alude a la justicia que se encuentra en el hombre interior. Dentro de la justicia san agustin se encuentra con un problema ya que hay bien y mal. Por esto define al mal como puro no ser, como algo que no tiene carácter positivo que es por tanto la ausencia de bien. La concepción plotiniana del mal (como no-ser) permite explicar como siendo dios bueno y autor de todo lo que existe, el mal ya que este no es sustancial. El autor distingue dos tipos de males, el físico y el moral. El moral, el pecado, es fruto de la mala voluntad que consiste en anteponer lo sensible a dios y el físico (dolor, enfermedades, muerte) es consecuencia del mal moral y del pecado original. Como ultima tesis para apoyar el tema principal encontramos el amor, entendido como caridad y lo encontramos en el fragmento como conclusión que existe, que conoce y por lo tanto ama eso. El amor es entendido como caridad que consiste en amar a dios y a los hombres en función de dios. En función de si el amor lo tienes hacia dios o hacia las cosas sensibles despreciando el otro las personas pertenecen a la ciudad de dios o a la ciudad terrenal.CNTXT: El texto que anteriormente hemos comentado pertenece a San Agustin de hipona. Este nació en tagaste (actual Argelia) en el año 354, de padre pagano y madre cristiana. En el 373 leyo una obra de ciceron y se intereso por la filosofía. Se adirio a lo maniqueos pero esta doctrina le fue insuficiente. Volvió a interesarse por ciceron y se intereso por el escepticismo. Luego leyó a plotino y algunos textos platónicos y en el 386 se convirtió al cristianismo y fue ordenado sacerdote de hipona donde murió en el 430.Es la más importante figura de la Patrística. Agustín describe las etapas iniciales y definitivas de su pensamiento, que le condujeron tras una agitada vida a la conversión al cristianismo. La Ciudad de Dios cabe situarla en el último periodo de su vida, de gran fecundidad como escritor, dedicado a exponer las principales doctrinas sobre el dogma cristiano y luchar contra las herejías existentes en la época: maniqueísmo, pelagianismo, donatismo. A nivel filosófico, encontramos en el texto que comentamos un deseo de superar la fuerte influencia que tenía el escepticismo de los académicos en todas las escuelas filosóficas existentes. Otras obras importantes del autor son: Las Confesiones y De Trinitate.El texto que estamos comentando pertenece al libro XI. La Ciudad de Dios fue escrita por San Agustín de Hipona, entre otros motivos, para defender a los cristianos de las criticas de los paganos. Agustín se ve obligado a responder e infundir ánimos. La obra tarda en escribirse 14 años (entre el 413 y el 427), y representa uno de los escritos más elaborados por el autor en un período donde desarrolla una gran labor como obispo de Hipona y como teólogo defensor de la doctrina cristiana. Una de las corrientes filosóficas en las que se basa San Agustín para construir su pensamiento es el neoplatonismo, que es una interpretación metafisico-espiritual de la filosofía platónica que surge de la mano de Plotino en el siglo III d.C. Para San Agustín, Platón se acercó a la verdad y considera asombroso la existencia de tantos elementos de la filosofía platónica que coinciden con el cristianismo, lo cual se debe, según San Agustín, a la iluminación divina, sin embargo, Platón no llegó a conocer a Jesucristo, y de ahí sus errores filosóficos. San Agustín, al igual que Platón, distingue entre un conocimiento inteligible y un conocimiento sensible, el cual, sólo nos proporciona opinión (Ios sentidos sólo captan la multiplicidad, no la unidad, como vemos en el texto). Sin embargo, en la valoración de los datos de este conocimiento difiere de Platón, acercándose a Plotino. Para San Agustín, el bien platónico y el Uno plotiniano representan a Dios (en cuanto Padre) y el demiurgo platónico y el noûs plotiniano representan al Hijo, el Logos, la mente de Dios, donde se encuentran las ideas.La influencia de Agustín pervivirá a lo largo de toda la Edad Media, hasta los siglos 13 y 14, en el pensamiento de Anselmo de Canterbury, de Avicena, de la Orden Franciscana y sobre todo en San Buenaventura. Sus tesis, marcarán una línea de pensamiento conocida con el nombre de Agustinismo. Será Santo Tomás de Aquino, de mano de Aristóteles, quien desarrollará otra línea de pensamiento que intentará superar las lagunas filosóficas del agustinismo. En el Renacimiento habrá un interés renovado por el neoplatonismo agustiniano. Y también podemos intuir la influencia de San Agustín en Descartes, quien al comienzo de la Edad Moderna expondrá su principio de certeza "cogito ergo sum" que tiene un claro antecedente en la autoconciencia agustiniana (si fallor sum).