Funciones y empresario

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Funcionamiento y creación de valor:

La empresa cumple unas funciones fundamentales para el funcionamiento del
sistema económico de mercado, que justifican su aparición y legitiman su
papel por la creación de valor que generan. De entre ellas, podemos destacar
las siguientes:
Genera riqueza
mediante la producción de bienes y servicios, creando
empleo y desarrollando el sistema económico.
Coordina, dirige y controla el proceso de producción.
El empresario decide
la asignación de los recursos a la producción, dirigiendo el proceso productivo
y estableciendo relaciones con el resto de los agentes económicos.
Reduce los costes de transacción generados por el mercado.
Las imperfecciones
del mercado generan unos costes de información y de negociación de
los contratos que pueden reducirse si la empresa organiza la actividad en su
interior, en vez de recurrir a una transacción en el mercado.
Realiza una función de descuento o anticipo del producto social.
La
empresa adelanta a los factores de producción su participación en el producto,
antes de que se haya consumado el proceso, y genera la renta monetaria
a través del proceso de retribución a los factores, a los que dota,
de esta manera, de la capacidad de gasto necesaria para la adquisición de
los productos.
Asume el riesgo inherente a la función de anticipo del producto social
al
retribuir a los factores antes de vender y cobrar sus productos.

El empresario contrata unos factores a unos precios ciertos sobre la expectativa
de producir unos bienes que posteriormente serán vendidos en el
mercado. Asume, por consiguiente, el riesgo de no recuperar el montante
adelantado.
Para llevar a cabo las actividades de producción y distribución de bienes y
servicios, la empresa ha de disponer de factores productivos, humanos y financieros.
Además, necesita adquirir:
Las materias primas o materiales necesarios.
Disponer de unas instalaciones en las que realizar la actividad.
Contar con la maquinaria adecuada para que pueda ser utilizada por personal
cualificado.
Llevar los productos elaborados al mercado para que puedan ser adquiridos
por los consumidores con el dinero que obtienen por su trabajo o por la
propiedad de los otros factores de producción.
Todas estas actividades originan los
flujos reales de bienes y servicios
que
se producen en la empresa.

El empresario:

El concepto de empresario se puede identificar con el de emprendedor que pone
en marcha un proyecto empresarial y con el
directivo profesional
que toma
las decisiones en la empresa.
Cada profesional que trabaja en la empresa dispone de un conocimiento profundo
y está capacitado para tomar decisiones en su área específica de trabajo,
pero carece de una visión de conjunto de la empresa que es la que caracteriza
al empresario, ya que éste observa a la empresa de forma global.
Las tareas directivas básicas del empresario
en la actualidad, en su consideración
de profesional o directivo, se pueden recoger en las siguientes funciones:
PLANIFICAR
Realiza los planes para el futuro.
ORGANIZAR
Estructura la plantilla y las actividades.
MOTIVAR
Incentiva a las personas.
DECIDIR
Resuelve los temas importantes.
COORDINAR
Conjuga los distintos trabajos en una misma dirección.
INFORMAR
Comunica hacia el interior y hacia el exterior.
PRESUPUESTAR Asigna recursos económicos a las actividades.

El empresario es, por tanto, quien planifica, organiza, dirige y controla la actividad
empresarial.
Es más, dado que, actualmente, en las medianas y grandes empresas, esa función
es realizada por un grupo de personas, y no sólo por una, puede decirse
que
hoy existe una cierta despersonalización y atomización de la figura del
empresario.
Especialmente en las grandes empresas en las que el capital está fraccionado
entre un gran número de pequeños accionistas, el empresario se elige en función
de su capacitación y no por su carácter de propietario. En estas condiciones,
el empresario no asume un riesgo patrimonial, sino un riesgo profesional,
derivado de la posibilidad de perder el puesto en el caso de que la empresa no
obtenga buenos resultados para los accionistas.
En las pequeñas empresas
(pymes)
y, especialmente, en las empresas de tipo familiar,
la propiedad y la dirección de la empresa suele coincidir en la misma
persona. En este caso, sí se podría identificar al empresario con el propietario
al concurrir las dos funciones en el mismo sujeto.
La utilización de términos como «beneficio del empresario» manifiesta que
continúa existiendo confusión entre los conceptos de capitalista y de empresario.
El beneficio no pertenece al empresario, sino al propietario de la
empresa.
Cuando el empresario es, además, propietario de la empresa, puede
percibir todo el beneficio o parte de él (que sería en forma de dividendos en el
caso de que se tratase de una sociedad anónima), pero no por su condición de
empresario, sino por la de propietario, o socio, de la empresa.
La figura actual del empresario se asocia a una persona o, más normalmente,
a un grupo de personas que toman las decisiones en la empresa para la consecución
de los objetivos de
los distintos agentes que la integran:
Los propietarios.
Los directivos o administradores.
Los trabajadores.
De su capacidad para mantener un equilibrio entre los intereses de cada uno
de estos grupos, para que todos se muestren suficientemente satisfechos con
los resultados obtenidos por la empresa, depende el que el empresario pueda
mantener su posición y desarrollar sus propios objetivos.