Juicios sintéticos a posteriori

Clasificado en Filosofía y ética

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Juicios analíticos a priori El enunciado es analítico (no se añade conocimiento) cuando en el me limito a expresar en el predicado algo que estaba incluido de modo implícito en el concepto del sujeto, en su definición. El concepto de piedra incluye la idea o nota de “ocupar un cierto espacio”, esto es, “poseer una cierta extensión”, pues una piedra que no ocupara cierto espacio, no seria nada: seria absurdo afirmar que existen piedras inextensas.  La prueba indirecta de que un juicio es analítico consiste en negar el predicado y ver que se incurre con ello en una contradicción. “la piedra es inextensa” o “la piedra no ocupa ningún lugar” son enunciados absurdos con idéntico significado. Resulta necesario que la piedra sea extensa, pues su contrario no puede ser, es imposible. No tengo que hacer ningún experimento ni viajar a ningún lugar remoto para saber que “las piedras que no ocupan ningún lugar” no existen. Antes de la experiencia sé si un juicio analítico es verdadero o falso.

Los juicios analíticos son vacíos, no me enseñan nada nuevo, nada que yo no supiera de “antemano”. La estructura de todo juicio analítico a priori es la de “A=A”, ya que el sujeto y el predicado son ocupados por el mismo concepto. Sin experiencia, a priori, se que “una mujer es una mujer” y “un hombre es un hombre”, “la madera es madera”, “los triángulos tienen 3 lados”.

Juicios sintéticos a posteriori En “la piedra es pesada” o “la piedra posee un peso”, la propiedad que a través del predicado se “sintetiza” con el sujeto es “nueva”; no estaba contenida de antemano, a priori, en el. Se necesita de la experiencia para “atribuir” la propiedad de la pesantez a la piedra. Además, su contrario es posible. La experiencia me enseña que las piedras pesan cuando actúa sobre ellas la fuerza de la gravedad: pero fuera de un campo gravitatorio, las piedras dejan de poseer la propiedad de pesantez.

Los juicios sintéticos me enseñan propiedades nuevas e interesantes de las cosas a través de la experiencia: son por ello a posteriori. La experiencia me permite determinar propiedades nuevas de los objetos: si me interesa saber si determinada piedra o mineral posee propiedades curativas o puede se nociva para la salud; Ello no puedo saberlo jamás a priori, sino experimentando.  Solo a través de los juicios sintéticos a posteriori aprendo cosas nuevas, si bien todas ellas están sujetas a revisión, pueden ser siempre de otra forma, son contingentes y no necesarias. El mineral que se consideraba venenoso podría resultar medicinal en determinadas dosis.

Los juicios sintéticos a priori La pregunta central de la filosofía según Kant “¿Qué puedo saber?”, cabe responder, en principio, que el ser humano es capaz de llevar a verdades analíticas a priori, a verdades necesarias pero vacías, y a verdades sintéticas a priori, es decir, a verdades que amplían nuestro conocimiento pero que son siempre revisables. Si no hubiera mas verdades que estas, lo que defiendes empiristas como Hume, el escepticismo epistemológico estaría garantizado y fundamentado.

Kant afirma que existe un tipo de conocimiento intermedio entre estos 2 que conserva las “ventajas” de los mismos sin incluir ninguno de sus “inconvenientes”; Nos gustaría poseer verdades que ampliaran por un lado nuestro conocimiento, que no fueran vacías, y que además lo hicieran de forma definitiva. Lo que nos gustaría es contar con juicios sintéticos a priori.