La concepción del ser humano

Clasificado en Filosofía y ética

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–Naturaleza racional: como distinto respecto a otros seres que no poseen racionalidad ninguna. Las personas se distinguen pos su naturaleza. Esta naturaleza implica inteligencia y libertad. La definición de Boecio fue tomada por S. Tomás de Aquino, que definió al ser humano como unidad sustancial del cuerpo y alma. La persona ocupa un lugar superior con respecto al resto de seres. La persona forma parte de la naturaleza y su alma trasciende a esa naturaleza. La concepción moderna del ser humano.La autoconciencia de Descartes. La concepción trascendente del ser humano fue aceptada por el pensamiento escolástico y se mantuvo vigente hasta el siglo XVII cuando surge una nueva visión del ser humano. El pensamiento moderno, iniciado por Descartes, concibe el mundo como un todo ordenado regido por las leyes de la naturaleza. Para Descartes el ser humano es el resultado de la suma de dos sustancias: la sustancia pensante y la sustancia extensa. Estas dos sustancias son entre sí distintas ya que cada una tiene una idea clara y distinta. De esto, Descartes deduce que el alma puede existir sin el cuerpo. El cuerpo está supeditado a las leyes del mecanismo y está determinado. No así la sustancia pensante identificada por Descartes con el alma, que es inmortal y al no estar bajo las leyes del mecanismo, es libre. Además de la sustancia pensante es conocimiento de sí misma. Su atributo es el pensamiento o autoconciencia. Platón sin embargo concebía la realidad separada en dos mundos, el de las ideas y el sensible. Fue consciente del problema que planteaba su formulación y recurrió a una realidad intermedia, de carácter pseudodivino, que denominó demiurgo. El demiurgo es el principio ordenador que tomando como ejemplo el mundo de las ideas da sustento al mundo sensible. Leibniz: las mónadas y la armonía preestablecida. Leibniz ofrece un intento de solución a la dicotomía cristiana. Criticó el punto de vista de Descartes de considerar la materia como extensión y sustituye el mecanismo por su dinamismo. Leibniz denomina la sustancia con el nombre de mónada. Para él son los verdaderos elementos de las cosas. Ninguna mónada puede ser alterada en su interior por ningún agente exterior. Cada mónada es diferente. Las mónadas en su interior tienen su principio de acción  y no reciben el movimiento desde fuera. Poseen energía interna propia. Para Leibniz entre cuerpo y alma no hay interacción ninguna, lo que se da es una armonía preestablecida que es introducida directamente por Dios en el momento de la creación. Critica empirista a la noción de sustancia. El empirismo fue un movimiento caracterizado por defender la primacía del conocimiento sensible frente a la aportación de la razón. Los empiristas rechazaban la existencia de las ideas innatas. Los contenidos mentales proceden de la experiencia sensible. Hobbes. Influido por las aportaciones científicas de Galileo, Hobbes entiende que la filosofía debe ocuparse del estudio de los cuerpos porque la sustancia no es más que una realidad material y todo está sometido a las leyes del movimiento. Hobbes reduce la realidad a un mecanismo materialista. Descartes somete a los dictados del mecanismo al ser humano en su sustancia corpórea. Por eso el ser humano es libre. Hobbes, al reducir al hombre a materialidad, lo somete a las leyes de la naturaleza. Por eso el ser humano no es libre. Hume. Para Hume los contenidos de la mente son las percepciones. Las percepciones pueden ser de dos tipos: impresiones e ideas. Todos los contenidos de la mente derivan de la experiencia. Las impresiones son el resultado directo de la experiencia sensible. Las ideas son las imágenes debilitadas de las impresiones; cuando pensamos o razonamos utilizamos las ideas. Por otra parte, Hume distingue entre impresiones de sensaciones, originadas por la experiencia directa de las cosas e impresiones de reflexiones, propias de los sentidos internos y que se reducen a emociones y pasiones. Hume rechaza la idea del yo pensante utilizando la misma argumentación. Para él el yo no se corresponde con ninguna impresión. Hume despoja al ser humano de cualquier característica distintiva. El yo puntual y el inconsciente. Marx. El punto de partida de Marx es que la característica propia del ser humano no es el pensamiento si no la actividad material como el trabajo. El ser humano es un yo puntual, un punto en la sociedad. Una sociedad igualitaria se presenta como garantía de derechos individuales y dignidad. Pero igualdad de derechos y de dignidad no debe significar uniformidad. En la práctica, la filosofía marxista confunde igualdad con una impuesta uniformidad. Freud. Freud concibe el yo como un entramado de estructuras psíquicas que lo determinan y se enfrentan al propio yo dejándolo en una situación precaria. Se distinguen tres elementos en los fenómenos psíquicos: -El ello: constituye todo aquello que en el ser humano aparece como heredado de una instancia distinta al propio yo; el ello está configurado por los instintos. –El yo: surge con el ello como telón de fondo y con las exigencias de la realidad. El yo aspira a sustituir el principio del placer que reina sin restricciones por el principio de realidad. –El superyo: representa una instancia de orden moral formada por todo el conjunto de ideales y prohibiciones que se han ido recibiendo mediante la educación. Se critica que Freud considera a la persona un mecanismo. El ser humano es una realidad abierta por su racionalidad, voluntad y libertad.