Alienación del trabajo: explotación, ideología y falsa conciencia en el capitalismo
Alienación en el trabajo asalariado
De este modo, la actividad productiva se convierte en actividad realizada bajo dominación, coerción y yugo de otro hombre. Siendo seres humanos en vez de relacionarse entre sí cooperativamente, lo hacen competitivamente; el ser humano no reconoce en otros a la naturaleza humana común, y ve a otros como instrumentos para satisfacer sus intereses egoístas. La humanidad bajo la explotación del trabajo asalariado aparece escindida, separada en dos partes que no reconocen su común humanidad.
Explotación del trabajador
La explotación del trabajador se produce por partida doble:
- En primer lugar, el capitalista lo explota al apropiarse de las materias primas y de los medios de producción, así como de la plusvalía producida por el trabajador.
- En segundo lugar, lo explota como mercancía, considerándolo un mero apéndice de la maquinaria, una pieza más del sistema de producción.
En esta segunda forma de explotación, el trabajador pierde toda autonomía personal y toda posibilidad de encontrar satisfacción en el trabajo. El capital no solo se apropia de la plusvalía, sino que se convierte en una fuerza tangible que exprime la vida misma del trabajador y que mutila sus talentos. El trabajo, la propia actividad, se convierte en medio de esclavitud y de alienación.
Alienación ideológica
Pero la alienación no se da solo en el terreno de la actividad productiva del trabajo. Además de la alienación económica, estructural y radical de la sociedad capitalista, derivan de ella otras formas de alienación, como la social y la política, de las que a su vez derivan otras formas de alienación ideológica que buscan justificar la situación real de miseria para la mayoría y, al mismo tiempo, confundir y mistificar la realidad, creando una falsa conciencia de la misma.
La última fase de la alienación es la alienación ideológica. En ella, el trabajador cree que es legítima la apropiación de la plusvalía por parte del capitalista. El trabajador cree que, como el capitalista posee legítimamente los medios de producción, tiene la pretensión o derecho fundado para apropiarse de una parte de su trabajo, de una parte de su actividad y de una parte de su vida. A su vez, se considera legítima la posesión de los medios de producción porque deriva de una apropiación legítima de plusvalía en una etapa anterior, construyéndose un círculo vicioso en el proceso de legitimación de la explotación.
La eficacia de la explotación capitalista descansa sobre la noción de legitimidad, presentándose ante la conciencia de los explotados como moralmente justificables.
¿Qué es la ideología?
La ideología es una forma de ver el mundo que satisface los intereses de los explotadores. Es una falsa conciencia, una representación inadecuada de la realidad, a fin de que los explotados consideren naturales y, por tanto, justificables e inevitables sus condiciones de vida.
La ideología se constituye en el culminar del proceso de alienación: es una visión falseada y falseadora de la realidad al servicio de la clase dominante.