Los almorávides: historia, batalla de Sagrajas y expansión en al-Ándalus

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Historia de los almorávides

Eran monjes-soldados surgidos de grupos nómadas provenientes del Sáhara. Unificaron bajo su dominio grandes extensiones en el occidente del mundo musulmán, con las que formaron un imperio alrededor de Marruecos, entre los siglos XI y XII. Llegaron a la península ibérica en 1086 y comenzó un largo periodo de la historia andalusí.

Causas de la decadencia almorávide

A la rápida expansión le siguió una veloz decadencia, debido a la falta de solidez del nuevo imperio y a la incapacidad almorávide de poner freno a la expansión de los Estados cristianos ibéricos, al aumento del descontento andalusí y a la imparable expansión almohade. Estos factores se dieron durante el largo reinado del tercer emir, Alí ibn Yúsuf.

Mientras las campañas en al-Ándalus contra los Estados cristianos absorbían gran parte del poderío militar del Imperio almorávide, en el Magreb surgió un foco rebelde en la población montañesa masmudí: el movimiento almohade, que acabó por destruirlo.

En la caída contribuyeron también el descontento de la población por el gran poder de los alfaquíes malikíes, los abusos de los soldados y el aumento de los impuestos para mantener a los ejércitos.

La batalla de Sagrajas

Alfonso VI había tomado Toledo, lo que alarmó a los reyes de algunas taifas de la península ibérica, quienes solicitaron la ayuda militar de Yúsuf ibn Tasufín. Este desembarcó en Algeciras al mando de un ejército de musulmanes con el que se dirigió hacia el norte.

El monarca leonés, apoyado por el rey de Aragón, salió a su encuentro, enfrentamiento que tuvo lugar en Sagrajas, cerca de Badajoz. Tras un primer empuje de las fuerzas leonesas y castellanas, mandadas por Álvar Fáñez, los senegaleses de Yúsuf acabaron con el ejército cristiano. Alfonso VI salvó la vida con la huida.

Estimaciones de los ejércitos

La historiografía moderna considera exageradas las cifras de 60 000 combatientes para esta época. Las estimaciones de Bernard F. Reilly hablan de un ejército cristiano compuesto por unos 2500 hombres, de los que 750 corresponderían a la caballería pesada (las tropas de élite de los reinos cristianos, compuestas por nobles y acaudilladas por grandes magnates), otros 750 jinetes de caballería ligera y unos mil infantes de toda condición.

Por su parte, el ejército de Yúsuf contaría con unos 7500 soldados, la mayoría de infantería y caballería ligera.

Batalla de az-Zallaqah y ultimátum

Yúsuf ibn Tasufín cruzó Andalucía con su ejército y marchó al norte de al-Ándalus hasta llegar a az-Zallaqah. Los dos líderes intercambiaron mensajes antes de la batalla: Yúsuf ibn Tasufín ofreció tres posibilidades al enemigo: convertirse al islam, pagar tributo (ŷiziyah) o luchar. Alfonso VI decidió luchar contra los almorávides.

Modern historiography and English summary

Alfonso VI and the Almoravid arrival

Alfonso VI had taken Toledo, which alarmed the kings of some taifas of the Iberian Peninsula, who requested the military aid of Yúsuf ibn Tasufín. He landed in Algeciras commanding an army of Muslims (the Almoravids) with whom he headed north. The Leonese monarch, supported by the King of Aragon, went out to meet him, in a confrontation that took place at Sagrajas, near Badajoz. After a first push by the Leonese and Castilian forces commanded by Álvar Fáñez, the Senegalese troops of Yúsuf finished off the Christian army. Alfonso VI saved his life by fleeing.

Army estimates

Modern historiography considers exaggerated figures of 60,000 combatants for this time. Bernard F. Reilly's estimates speak of a Christian army made up of approximately 2,500 men, of whom 750 would correspond to heavy cavalry (the elite troops of the Christian kingdoms, made up of nobles and led by great magnates), another 750 light cavalry horsemen, and about a thousand infantrymen of all kinds. For its part, Yúsuf's army would have had about 7,500 soldiers, most of them infantry and light cavalry.

The battle of az-Zallaqah

Yúsuf ibn Tasufín crossed Andalusia with his army and marched north into al-Andalus until he reached az-Zallaqah. The two leaders exchanged messages before the battle: Yúsuf ibn Tasufín offered the enemy three options: convert to Islam, pay tribute (ŷiziyah), or fight. Alfonso VI decided to fight the Almoravids.

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