Alternancia política en la Restauración española (1875–1898): Pacto del Pardo, reformas y oposición
El sistema de alternancia de partidos
Hasta 1898, el sistema de la Restauración se basó en la alternancia pactada y pacífica entre el partido conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta.
Sagasta presidió el gobierno por primera vez entre 1881 y 1883 y lo consolidó gracias a una intensa labor legislativa tendiente a modernizar el Estado. Promovió la ley de asociaciones, amplió las libertades de prensa y la tolerancia con los adversarios políticos, promulgó el Código Civil en 1889 y en 1890 restableció el sufragio universal masculino.
El modelo alcanzó su máximo desarrollo en 1885 cuando, con la prematura muerte de Alfonso XII, conservadores y liberales firmaron el Pacto del Pardo, por el que acordaron el turno de partidarios. Esta situación se mantuvo durante la regencia de María Cristina de Habsburgo y la minoría de edad de Alfonso XIII. La práctica política estuvo marcada por el caciquismo, asumido por Cánovas y Sagasta como forma de estabilidad política.
Reformas y medidas destacadas
- Ley de asociaciones
- Ampliación de las libertades de prensa
- Promulgación del Código Civil (1889)
- Restablecimiento del sufragio universal masculino (1890)
Oposición al sistema
El sistema canovista de alternancia instauró en España un modelo político muy restrictivo, en el que amplios sectores de la sociedad no tenían derecho a participar.
En 1879 nació en Madrid el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), formado por un grupo de tipógrafos entre los que se contaba Pablo Iglesias. El partido se declaró de ideología marxista y se adhirió a la II Internacional. En 1886 apareció el semanario El Socialista, órgano de expresión del nuevo partido. Su primer congreso tuvo lugar en Barcelona en agosto de 1888; allí se decidió constituir la Unión General de Trabajadores (UGT).
El anarquismo había penetrado en España en 1868, pero su implantación fue difícil por la represión de la que fue objeto, desatada en 1882 a causa de los sucesos de la Mano Negra. El anarquismo se autodefinió como apolítico y adoptó como estrategia la acción directa. El objetivo era la destrucción del Estado, la abolición de la propiedad privada y la implantación del comunismo libertario. Como respuesta a la represión oficial, un sector del anarquismo llevó a cabo una intensa actividad terrorista. Los hechos más significativos fueron el atentado del teatro.
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