El Amor Humano y Divino: Perspectivas sobre Eros y Ágape
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Deus Caritas Est: El Modelo del Amor Humano
Deus Caritas Est. El Papa destaca como arquetipo modelo por excelencia el del hombre y la mujer, en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo y el alma e incluye una promesa de felicidad irresistible; de lo contrario, pierden valor los demás tipos de amor. La relación entre el hombre y la mujer es el paradigma que mejor se asemeja a la Trinidad. La intimidad de Dios está formada por sus relaciones amorosas.
Eros: El Deseo y la Purificación
Eros: los griegos dan el nombre de eros al amor entre hombre y mujer, el cual se impone al ser humano. Según Nietzsche, el cristianismo le habría dado de beber al eros un veneno que no lo lleva a la muerte, pero lo hace degenerar en vicio. En el campo de las religiones, esto queda plasmado en la prostitución sagrada que se daba en muchos templos.
El desafío del eros se logra con la purificación del cuerpo y el alma. El eros degradado a puro sexo hace que el ser humano se convierta en un objeto. Hoy en día, el eros querría ser como una especie de éxtasis hacia lo divino. Aparece un nuevo término: Ágape (novedad del cristianismo en el entendimiento), que es el amor que llega a descubrir al otro, ansía el bien del otro hasta el propio sacrificio y tiende a la eternidad.
Ágape: La Entrega Gratuita y el Fundamento Cristológico
Ágape: La entrega gratuita y el aspirar a algo más hace que podamos describir el concepto de amor para distinguirlo. Es decir, el ágape es el amor gratuito (gracia), el amor que se da ("te quiero porque eres tú") y es mucho más: es el amor que perdona. El ágape es la expresión máxima del amor cristiano.
“Amor apasionado de Dios… que lo pone contra sí mismo”; esto significa que Dios, para mostrarnos cómo amarnos, nos entregó a Jesús de Nazaret. Su gesto máximo de amor es la cruz, ya que va a la cruz por amor. Es un realismo inaudito cómo Dios ha podido dejarnos su vida en una cosa tan normal como la cruz, y cómo nos da su sangre y su cuerpo. El ágape de Dios es que Él murió por nosotros: la entrega total.
Fundamento Cristológico-Sacramental
A esto lo llamamos fundamento cristológico-sacramental. La fe, los sacramentos y el ethos, si se viven desde el amor, son unitarios; si soy cristiano, no puedo despreciar a los demás. Fe, sacramento y ethos (ética o moral) no son separables si se entiende bien qué es el amor cristiano (ágape). Por tanto, el ágape de Dios se manifestó en Jesús de Nazaret, en su vida, su existencia y, sobre todo, en la cruz.