Anatomía del Estado: Territorio, Población y Organización
Anatomía del Estado: Territorio, Población y Organización Político-Administrativa
Los Estados, en la actualidad, se componen de tres elementos fundamentales: un territorio, una población y una organización político-administrativa. El territorio de un Estado es tridimensional: abarca un espacio terrestre, uno aéreo y uno marítimo. Para definir y delimitar el territorio de cada Estado, se establecen límites.
Elementos Constitutivos del Estado
Los Estados nacionales están conformados por un territorio, una población y una organización administrativo-jurídica:
- Territorio: Es el área sobre la cual el Estado ejerce su poder político o soberanía, de manera exclusiva e independiente de otros Estados. Está delimitado.
- Población: Es el conjunto de personas que residen en el territorio de un Estado de manera estable.
- Organización político-administrativa: Se trata de una serie de órganos e instituciones que dotan de leyes al territorio y ejercen el poder de gobierno y las distintas funciones del Estado.
Desde el surgimiento de los Estados en América hasta la actualidad, transcurrieron más de dos siglos de delimitación territorial, crecimiento poblacional, y ampliación y cambios en las funciones organizativas.
Territorio y Límites: La Delimitación de la Soberanía
El territorio sobre el cual el Estado ejerce su soberanía es tridimensional: abarca espacios terrestres, marítimos y aéreos. Estos espacios se delimitan a partir de acuerdos limítrofes con los Estados vecinos. Tales acuerdos no son definitivos, sino que pueden cambiar o anularse a lo largo de la historia, como consecuencia de guerras o disputas diplomáticas. Cuando esto sucede, cambian también los límites. Por eso, se dice que los territorios son construcciones históricas.
Cada Estado debe definir dos tipos de límites: los límites nacionales y los límites internacionales. Los límites nacionales subdividen el Estado en territorios más pequeños: provincias, departamentos, municipios, comunas, etcétera. Los límites internacionales, en cambio, definen hasta dónde llega la soberanía de cada Estado.
Para delimitar estos últimos, es necesario que haya un consenso entre los Estados vecinos.