El Antiguo Régimen: Monarquía Absoluta y el Origen de la Revolución Francesa

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La Monarquía Absoluta en el Antiguo Régimen

La mayoría de los estados del Antiguo Régimen estaba gobernada por una monarquía absoluta. Monarcas que recibían su legitimidad directamente de Dios. Los reyes, según esta concepción, solamente eran responsables ante la divinidad y no ante sus súbditos. Su autoridad no tenía límites ni control.

Gran Bretaña, donde la Revolución de 1688 había transferido parte del poder real a un Parlamento, constituía la excepción en un continente que estaba formado por un conjunto de reinos sometidos a soberanos absolutos.

La Revolución Francesa: Orígenes y Primeras Acciones

4.1 Antecedentes de la Revolución

Existía una oposición generalizada contra las reglas económicas y sociales que favorecían a los estamentos privilegiados. La alta burguesía veía frenadas sus posibilidades de ascenso social y de acceso al poder; los habitantes urbanos soportaban la carga de impuestos elevados y precios altos.

Los notables exigieron que se reunieran los Estados Generales del Reino, asambleas de origen medieval en las que los estamentos (clero, nobleza y Tercer Estado) se reunían por separado para dar su consentimiento a las propuestas reales; habían sido convocados por última vez en 1614.

4.2 Estalla la Revolución: 1789

Los electores de los tres estamentos iban entregando a sus representantes las quejas y las reivindicaciones que se debían llevar a la reunión de los Estados Generales. Coincidían masivamente en el rechazo al pago de los diezmos y los demás impuestos feudales.

Se comenzó a debatir si cada estamento debía tener un número igual de representantes y si debían votar juntos o cada estamento por separado. El Tercer Estado, partidario del voto individual por ser el grupo más numeroso, impulsó esta demanda.

La mañana del 20 de junio, los delegados del Tercer Estado encontraron cerrado su lugar de reunión. Se dirigieron a una sala próxima, la del Juego de Pelota, donde juraron: “No separarse jamás y reunirse cuando así lo exigieran las circunstancias, hasta que la constitución del reino sea establecida y afirmada sobre fundamentos sólidos.”

El rey, el gobierno y sectores del alto clero y de la nobleza rechazaron inicialmente este proceso, pero acabaron transigiendo. Francia disponía de una Asamblea Nacional Constituyente.

4.3 Las Primeras Acciones Revolucionarias de la Asamblea Constituyente

Comenzó entonces una revuelta popular en las calles de París. La Bastilla, símbolo del poder absoluto, fue ocupada el 14 de julio.

La revolución se extendió a partir de entonces a las ciudades y aldeas francesas. El campo fue sacudido por una rebelión agraria. Los campesinos dejaron de pagar impuestos y prestaciones señoriales, y destruyeron castillos, archivos nobiliarios y cualquier otro símbolo de feudalismo.

La Asamblea Nacional decidió abolir jurídicamente lo que los hechos estaban derribando en la realidad. Se suprimieron sin indemnización las servidumbres personales y los diezmos; también se abolieron las justicias señoriales. Se estableció la igualdad de impuestos, de las penas y del acceso a los cargos públicos.

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