Arquitectura Románica: Características, Estructuras y Simbolismo Religioso
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La arquitectura románica: la iglesia y el monasterio
Introducción
Los precedentes más claros de la arquitectura románica se encuentran en algunos estilos prerrománicos (asturiano, carolingio y otoniano). Sin embargo, sus fuentes primarias de inspiración fueron la arquitectura paleocristiana, la bizantina y, sobre todo, la romana. Por eso, desde el punto de vista técnico, el Románico no introdujo ningún elemento constructivo nuevo. Lo que sí resulta innovador es la forma de combinar los elementos arquitectónicos y de integrar en ellos la escultura y la pintura, para dotar al edificio de un simbolismo religioso al tiempo que se creaban espacios adecuados a sus fines.
Las iglesias
Aunque no siguieron un modelo único, todas comparten elementos y estructuras comunes. Los tipos de planta más frecuentes son:
- Planta basilical: tomada de la basílica romana tras la oficialización del cristianismo en el siglo IV. Pueden tener una, tres o cinco naves.
- Planta de cruz latina: caracterizada por un brazo longitudinal más largo y un transepto que cruza a la anterior.
- Iglesia de peregrinación: siguiendo la planta de cruz latina, presenta una novedad: la creación de un deambulatorio o girola, al cual se comunican pequeñas capillas semicirculares o absidiolos.
En estas iglesias de peregrinación también existen tribunas, galerías que transcurren por encima de las naves laterales, de igual anchura que estas, y con arcos que se abren a la nave central. Ejemplos destacados son: San Martín de Tours, San Marcial de Limoges, Santa Fe de Conques, San Sernin de Toulouse y Santiago de Compostela como origen de la tipología.
Sistemas de cubierta y soporte
Las cubiertas constituyen uno de los rasgos determinantes del edificio, donde se cubre de piedra toda la iglesia para garantizar su solidez. Estas cubiertas de piedra eran abovedadas y de diversos tipos:
- Bóveda de cañón: nave central.
- Bóveda de arista: naves laterales.
- Bóveda de cuarto de cañón: tribunas.
- Bóveda de horno: ábsides y absidiolos.
- Bóvedas semiesféricas: crucero.
El enorme peso de la cubierta obligaba a utilizar robustos sistemas de soporte, por lo que la columna tuvo un carácter secundario en relación con muros y pilares.