El Ascenso del Fascismo y Nazismo en la Europa de Entreguerras

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1. La situación de Italia tras la Primera Guerra Mundial

Los años de la posguerra en Italia estuvieron marcados por una profunda crisis económica. Para muchos italianos, el coste de la vida se incrementó drásticamente, mientras los salarios reales disminuían y el número de parados no dejaba de aumentar. Esta crisis generó una fuerte tensión social, que se manifestó en huelgas de carácter revolucionario y en la ocupación de tierras y fábricas por parte de campesinos y obreros. A este complejo panorama se sumaba una notable inestabilidad política, con gobiernos débiles e incapaces de gestionar la situación.

2. El surgimiento del Fascismo

En este contexto de crisis emergió la figura de Benito Mussolini, quien en 1919 creó los Fasci di Combattimento (Fasces de Combate), grupos paramilitares conocidos por sus camisas negras. En 1921, estos grupos se transformaron en el Partido Nacional Fascista. Su programa político se basaba en la construcción de un Estado fuerte que pudiera frenar el auge revolucionario, combinado con una agresiva política exterior expansionista.

3. Características del Fascismo

  • Totalitarismo: Exaltación del Estado por encima del individuo, que debe estar completamente subordinado a él.
  • Nacionalismo expansionista: Un nacionalismo agresivo que aspiraba a la expansión territorial para restaurar la grandeza del antiguo Imperio Romano.
  • Racismo y persecución: Fomento del racismo y persecución de minorías consideradas enemigas del régimen.
  • Antiliberalismo y Anticomunismo: Rechazo frontal del liberalismo, la democracia parlamentaria y el comunismo, defendiendo un Estado autoritario de partido único.
  • Intervencionismo económico: Fuerte intervención del Estado en la economía, con un modelo corporativista que buscaba controlar tanto a empresarios como a trabajadores.
  • Culto al líder: Promoción de un culto a la personalidad del líder carismático, el Duce (Mussolini), exigiendo obediencia ciega.
  • Militarismo y violencia: Legitimación de la violencia como herramienta política y un culto al militarismo y la fuerza.

4. La Marcha sobre Roma: El ascenso al poder

En octubre de 1922, Mussolini denunció la incapacidad del gobierno para mantener el orden público frente a una huelga general convocada por socialistas y anarquistas. Como medida de presión, exigió al rey Víctor Manuel III que le entregara el poder. Para demostrar su fuerza y la de su movimiento, organizó la célebre Marcha sobre Roma, en la que miles de camisas negras se dirigieron a la capital. Finalmente, el monarca, presionado por las fuerzas conservadoras y temeroso de una guerra civil, cedió y nombró a Mussolini jefe del gobierno.

5. El surgimiento del Nazismo en Alemania

El contexto de la República de Weimar

De forma similar a Italia, Alemania enfrentaba una grave crisis tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. Las duras condiciones del Tratado de Versalles, la hiperinflación y el descontento social crearon un clima de inestabilidad en la joven República de Weimar.

El ascenso de Adolf Hitler y el NSDAP

En este contexto apareció Adolf Hitler, un soldado desmovilizado que nunca aceptó la derrota alemana. En 1920, ingresó en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), del que rápidamente se erigió en líder indiscutible (Führer).

Para atraer a las masas, especialmente a las clases trabajadoras y medias golpeadas por la crisis, Hitler prometió trabajo para todos y la mejora de los salarios. En sus discursos, utilizó una retórica populista y demagógica, arremetiendo fuertemente contra quienes consideraba los responsables de la crisis alemana: los judíos, los comunistas y los políticos demócratas que habían firmado el armisticio.

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