El ascenso de Stalin y la consolidación de la Unión Soviética
De Lenin a Stalin: El ascenso al poder
En 1924 murió Lenin, el líder de los bolcheviques y promotor del nuevo Estado soviético. El vacío de poder desencadenó una lucha entre los dirigentes del partido bolchevique, que se desarrolló en diversos frentes. El debate se polarizó en dos figuras: Trotski y Stalin.
Trotski y sus aliados representaban el ala del partido que defendía el abandono de la NEP para profundizar en la revolución socialista. Stalin representaba las posiciones más conservadoras. La lucha se agudizó y Stalin, que manejaba los resortes internos del partido, consiguió hacerse con el poder. Optó por poner fin a la economía mixta y acabó con todos sus opositores, expulsándolos del país o condenándolos a muerte tras ser juzgados. Lo que sucedió después de esto es lo que se convirtió en una dictadura, basada en el poder absoluto de Stalin.
La Tercera Internacional y el nuevo orden marxista
Su objetivo había dejado de ser la destrucción del capitalismo para preocuparse de la mejora de las condiciones políticas y sociales. Los bolcheviques defendieron la necesidad de renovar el marxismo creando partidos dispuestos a liderar la revolución obrera.
En 1919, se fundó en Moscú la Tercera Internacional, la cual hizo un llamamiento a todos los partidos para abandonar la Segunda Internacional. Esto produjo divisiones en el seno del socialismo mundial; se aprobaron las 21 condiciones que debían cumplir los partidos que quisieran adherirse. Estos partidos tenían que responder a una nueva concepción del marxismo: el leninismo.
Expansión de la revolución comunista en Europa
Creían que la revolución soviética no podría consolidarse si no se extendía a otros países del mundo. El intento más importante se produjo en Alemania por obra del grupo de los espartaquistas. Su objetivo era conseguir el poder y crear un régimen comunista, pero el intento fue abortado por el ejército y costó la vida a importantes dirigentes alemanes.
En 1919 se produjo una revolución en Hungría que impuso un sistema comunista. Ambas revoluciones fracasaron, pero hicieron crecer los anhelos revolucionarios donde se crearon partidos comunistas.