Asertividad e Inteligencia Emocional: Claves para tus Habilidades Sociales
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Asertividad: Clave en las Habilidades Sociales
La asertividad es uno de los componentes fundamentales de las habilidades sociales y se define como una conducta que permite a una persona actuar con base en sus intereses más importantes. Existen formas de relacionarse o conductas contrarias a la asertividad que obstaculizan la correcta comunicación con los demás, tanto a nivel personal como profesional. Las más representativas son:
- Conducta pasiva: Supone la pérdida de los propios derechos al no ser capaz de expresar los sentimientos y opiniones. Las personas con esta conducta no saben decir "no".
- Conducta agresiva: Implica el atropello y la violación de los derechos de otra persona. Defender los derechos personales de esta forma no equivale a la violencia, pero sí puede conducir a ella. Se puede manifestar tanto de manera directa como indirecta.
La Inteligencia Emocional y su Importancia
Con el tiempo, diversos especialistas se han dado cuenta de que son necesarias otras capacidades además de las intelectuales, destacando especialmente la inteligencia emocional. Se define como la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar adecuadamente las emociones, tanto en nosotros mismos como en nuestras relaciones. Esta habilidad está relacionada con la capacidad de percibir, asimilar y comprender las emociones y los sentimientos.
Causas del Déficit en Habilidades Sociales
Origen Genético y Educativo
La falta de habilidades sociales se deriva de la diversidad humana, tanto en sus componentes genéticos como culturales; es decir, hay componentes innatos y otros que son consecuencia del proceso educativo y de socialización. Cada persona nace con una información genética que la hace diferente, la cual perdurará toda la vida y determinará ciertas capacidades que facilitan o dificultan la adquisición de habilidades sociales. Por ejemplo, hay personas que por naturaleza son más o menos extrovertidas, inteligentes o simpáticas. Sin embargo, la adquisición en mayor o menor grado de estas características siempre vendrá modelada por el propio proceso de socialización.
Componentes Cognitivos de las Habilidades Sociales
La Teoría del Aprendizaje Social de Walter Mischel
Para aprender ciertas habilidades sociales es imprescindible que dispongamos de determinados recursos o destrezas. La teoría de Walter Mischel explica los aspectos cognitivos en el aprendizaje. Según esta, existen cinco componentes cognitivos:
- Competencia: Capacidad para construir o generar estrategias cognitivas y conductas de naturaleza social.
- Estrategias de codificación y categorización: Forma en que la persona percibe, piensa e interpreta el mundo que le rodea.
- Expectativas: Lo que la persona prevé sobre las posibles consecuencias de la conducta y los resultados que obtiene en cada situación.
- Valoración subjetiva de la situación: El valor que la persona da a las consecuencias de su conducta.
- Mecanismos autorreguladores y planes: Elaboración de unas reglas que guían su conducta.
El Modelo Cognitivo de Ellis y Beck: Las Distorsiones Cognitivas
El modelo cognitivo de Ellis y Beck postula que las emociones y conductas de las personas están influidas por su percepción de los hechos. Así, podemos definir las distorsiones cognitivas como aquellos esquemas de pensamiento equivocados que dan lugar a una visión simplista y negativa de la realidad. Existe una gran variedad de ellas:
- Inferencia arbitraria: Sacar conclusiones de una situación que no están respaldadas por la experiencia.
- Abstracción selectiva: Seleccionar solo los detalles negativos de una situación e ignorar el resto.
- Interpretación del pensamiento: Interpretar sin base alguna los sentimientos e intenciones de los demás.
- Sobregeneralización: Consiste en extraer conclusiones generales a partir de un hecho aislado que no tiene relación directa con aquellas.
- Personalización: Atribuirse la culpa, sin evidencia, de ciertos acontecimientos.
- Pensamiento del todo o nada: Considerar como fracaso cualquier logro que no responda a las expectativas máximas previstas.
- Descalificación de lo positivo: Quitar importancia a los aspectos positivos y buscar siempre una lectura negativa.