Asociacionismo, anarquismo y socialismo en 1848: Proudhon, Bakunin y Marx
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El taller social y el asociacionismo
Su fórmula asociacionista es el «taller social», que se puso en marcha durante la revolución de 1848 (taller de carácter democrático e igualitario).
Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865)
Por otro lado destacó Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), un anarquista, debido a su fuerte individualismo libertario. Fue diputado en 1848, revolucionario y exiliado. Defensor del mutualismo y del federalismo, lo cual dejó reflejado en sus obras. Apoyado por Bakunin, pero odiado por Karl Marx.
Mijaíl Bakunin y los anarquistas
Los anarquistas: Mijaíl Bakunin (1814-1876) fue uno de los fundadores de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), donde se enfrentó a Karl Marx. Posteriormente la abandonó y creó la Federación Jurasiana. Asimismo, consideraba al Estado burgués y capitalista la negación de la libertad individual y el causante de todos los crímenes.
Como todos los anarquistas, era partidario de la acción sindical y contrario a la participación en la vida política, ya que entendía que de ese modo solo se reforzaría el orden burgués.
El socialismo «científico»: Karl Marx
Karl Marx. Estudió Derecho y Filosofía y ejerció el periodismo difundiendo ideas políticas radicales. Influido por Proudhon, a quien después combatió.
Redactó, con Friedrich Engels, el llamado Manifiesto Comunista en 1848, que se resumía en una frase: «Proletarios de todo el mundo, uníos».
Exiliado en Londres desde 1850, participó en la fundación de la AIT en 1864 y controló la organización desde 1872, tras expulsar a los proudhonianos y bakuninistas.
Karl Marx publicó el primer tomo de El Capital, su obra principal, en 1867. Es una cosmovisión, con pretensiones científicas de la historia humana; su núcleo es una filosofía materialista de la historia: el “materialismo dialéctico” o “materialismo histórico”.
Pero a la vez es un programa de acción: «El fin de la filosofía no es interpretar el mundo, sino transformarlo».
La etapa capitalista se caracterizaba por la oposición dialéctica entre burguesía y proletariado.
Marx vaticinaba el derrumbamiento del capitalismo como resultado de sus propias contradicciones internas, en paralelo a la revolución social, dirigida por el partido (la vanguardia del proletariado).
Tras el triunfo de la revolución se establece con carácter temporal la «dictadura del proletariado», destinada a asentar el nuevo orden igualitario y expropiar la tierra y los bienes de producción.
Consolidada la sociedad sin clases, el Estado, ya innecesario, se disolverá.