Atenas: Del Esplendor Clásico (479 a.C.) a la Crisis de los Fundamentos Filosóficos
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El Esplendor de Atenas: El Siglo de Oro (479–431 a.C.)
Atenas vivió su mayor esplendor después de las Guerras Médicas (conflictos contra los persas), específicamente tras la Batalla de Platea en 479 a.C. Durante los siguientes 50 años, Atenas creció en poder, riqueza y prestigio.
Características del Periodo de Esplendor
- Alcanzó una gran prosperidad económica.
- Se convirtió en el centro del mayor esplendor artístico de toda la historia griega.
- Se consolidó como potencia política y cultural hegemónica.
Este periodo culmina con el estallido de la Guerra del Peloponeso, un largo conflicto contra Esparta que terminó con la derrota de Atenas.
La Gran Crisis de los Fundamentos Tradicionales Griegos
A pesar de la riqueza material y el auge artístico, Atenas experimentó una crisis profunda, especialmente en el ámbito espiritual y cultural. Esta fue una crisis de los “fundamentos tradicionales”, manifestándose como una crisis moral y religiosa.
Manifestaciones de la Crisis
- La religión griega no era revelada ni poseía una estructura teológica racional, careciendo de un sistema que pudiera explicar y sostener con fundamentos intelectuales la fe tradicional.
- El sufrimiento derivado de la Guerra del Peloponeso y la exposición a nuevas ideas generaron una profunda desmoralización entre los ciudadanos.
- Comenzó a resquebrajarse la confianza en los valores, costumbres y creencias que habían sostenido a la polis (ciudad-estado).
Causas de la Crisis Ateniense
Causas Históricas
- Desgaste social y moral tras las Guerras Médicas.
- Trauma y desilusión colectiva provocados por la Guerra del Peloponeso.
Causas Filosóficas
- La filosofía jónica (Tales, Anaximandro, Anaxímenes, etc.) introdujo una visión del mundo basada en explicaciones racionales, naturales y mecánicas del cosmos, aunque sin abordar directamente la religión.
- Demócrito y el Atomismo:
- El mundo está compuesto de átomos eternos que se mueven por azar, sin la intervención de dioses ni un propósito preestablecido.
- Su cosmos es completamente mecánico, excluyendo la intervención divina.
- Parménides:
- Propuso que el “Ser” es lo único real. Lo que cambia carece de lógica y es considerado una ilusión.
- No hay verdad en la naturaleza que percibimos: el mundo sensible es incoherente, contradictorio y, por lo tanto, falso.
Con estas posturas, se cierra el ciclo de la filosofía naturalista, dejándola desprestigiada ante la imposibilidad de alcanzar la verdad sobre el mundo físico.