De los Austrias a los Borbones: Transformaciones de España (Siglos XVI-XVIII)

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Los Austrias del Siglo XVI: Política Interior y Exterior

Carlos V (1516-1556) heredó un vasto imperio europeo y americano. La presencia de consejeros extranjeros provocó revueltas internas como las Comunidades (1520-1521) y las Germanías (1519-1523), sofocadas con dureza. Defendió la idea del imperio cristiano universal enfrentándose a turcos (Túnez), franceses (Pavía) y protestantes alemanes (Paz de Augsburgo). Abdicó en 1556 en su hijo Felipe II (1556-1598), quien gobernó con absolutismo e intolerancia religiosa. El sistema polisinodial organizaba el gobierno en consejos supremos, materiales y territoriales. Internamente, destacó la persecución de luteranos, la Rebelión Morisca de las Alpujarras (1568), y las crisis de Don Carlos y Antonio Pérez. Exteriormente, luchó por la hegemonía europea, enfrentó la Rebelión de Flandes (1568-1648), venció en Lepanto (1571) y fracasó en la Armada Invencible (1588). Felipe II consiguió la unión con Portugal (1581), aunque su reinado estuvo marcado por constantes crisis financieras.

Los Austrias del Siglo XVII: Política Interior y Exterior

En el siglo XVII, la figura del valido se hizo esencial en el gobierno. Con Felipe III (1598-1621) destacaron los duques de Lerma y Uceda; se expulsó a los moriscos (1609), aumentaron las deudas y empeoraron las relaciones con Cataluña y Portugal. Se firmó la paz con Inglaterra (1604) y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1609). Felipe IV (1621-1665) confió en el Conde-Duque de Olivares, quien impulsó reformas como la Unión de Armas (1625), pero provocó la crisis de 1640: sublevaciones en Cataluña, Andalucía, Aragón y la independencia de Portugal. España salió debilitada de la Guerra de los Treinta Años (Paz de Westfalia, 1648) y de la guerra con Francia (Paz de los Pirineos, 1659). Con Carlos II (1665-1700), incapaz de gobernar, el poder quedó en manos de regentes como Mariana de Austria y Don Juan José de Austria. Francia aprovechó para expandirse y en las Paces de Aquisgrán (1668) y Nimega (1678) España cedió más territorios. La muerte sin descendencia de Carlos II provocó la Guerra de Sucesión (1701-1714).

Sociedad, Economía y Cultura de los Siglos XVI y XVII

En el siglo XVI, la población creció gracias al desarrollo económico, pero en el XVII descendió por pestes, guerras, crisis de subsistencia y la expulsión de los moriscos (1609). Aumentaron los clérigos y nobles, mientras las clases bajas sufrieron más y se incrementó el bandolerismo. Económicamente, el siglo XVI vivió una expansión por el comercio y la explotación de América, aunque sufrió inflación, piratería y contrabando. Las guerras y la falta de industria provocaron varias bancarrotas, que continuaron en el siglo XVII junto a la crisis de la moneda de vellón. Culturalmente, el Concilio de Trento impulsó la Contrarreforma, reforzada por la Inquisición. El Renacimiento se impuso en España con figuras como Machuca, Berruguete y El Greco, y en literatura destacaron Garcilaso, el Lazarillo de Tormes y Fray Luis de León. El siglo XVII, conocido como Siglo de Oro, brilló con el Barroco (Velázquez, Zurbarán) y grandes autores como Cervantes, Lope de Vega o Calderón.

La Nueva Monarquía Borbónica: Decretos de Nueva Planta, Modelo de Estado y Alcance de las Reformas

El siglo XVIII supuso una transformación del Estado con los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Tras la Guerra de Sucesión, los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) abolieron fueros en Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca, fortaleciendo el poder real. Se instauraron reformas como la Ley Sálica, las Secretarías de Estado, las intendencias provinciales y el reclutamiento militar por sorteo. En Hacienda se intentó unificar impuestos, aunque sin éxito definitivo, y se creó el Banco de San Carlos. La política regalista permitió a la Corona controlar los altos cargos eclesiásticos, culminando con la expulsión de los jesuitas (1767). Bajo Carlos III se propusieron reformas agrarias (Jovellanos, Olavide) y se dignificó el trabajo (1783). Se impulsaron infraestructuras (carreteras, correos) y mejoras urbanas en Madrid (alcantarillado, alumbrado). Además, se fundaron instituciones científicas como el Jardín Botánico y el Gabinete de Ciencias Naturales.

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