Autofinanciación Empresarial: Gestión de Reservas y Amortizaciones
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La Financiación Interna (Autofinanciación)
Las empresas pueden utilizar los recursos generados gracias a su propia actividad para financiarse, un proceso conocido como financiación interna o autofinanciación. Estos recursos se destinan principalmente a cuatro propósitos:
- Pago de impuestos.
- Reparto entre los socios (dividendos).
- Constitución de reservas.
- Creación de fondos de amortización.
Las Reservas
Las reservas proceden de los beneficios de la empresa que no han sido distribuidos entre los socios. Constituyen una forma de financiación de enriquecimiento, ya que su objetivo principal es financiar nuevos proyectos de inversión y expandir la capacidad productiva de la compañía. Existen diversos tipos de reservas:
- Reservas Legales: La empresa está obligada por ley a constituirlas, cumpliendo con requisitos normativos específicos.
- Reservas Estatutarias: Su constitución está recogida en los estatutos de la compañía, donde se establecen las condiciones y los límites para su formación y uso.
- Reservas Voluntarias: La sociedad destina una determinada cantidad de recursos a estas reservas porque los socios lo estiman conveniente, basándose en decisiones estratégicas o de prudencia financiera.
- Otras Reservas: Categoría que engloba cualquier otra reserva específica no contemplada en las anteriores.
Los Fondos de Amortización
El objetivo de las amortizaciones no es acometer nuevas inversiones, sino asegurarse de que la empresa mantenga su capacidad productiva. Las amortizaciones constituyen una financiación de mantenimiento, esencial para reponer el valor de los activos a medida que se desgastan o quedan obsoletos. Se pueden clasificar en tres tipos principales de depreciación:
- Depreciación por el uso: Deterioro de los activos debido a su operación y desgaste físico.
- Depreciación por el mero transcurso del tiempo: Pérdida de valor de los activos simplemente por el paso del tiempo, independientemente de su uso.
- Depreciación tecnológica: Obsolescencia de los activos debido a avances tecnológicos que los hacen menos eficientes o competitivos.
Es importante destacar que el gasto derivado de la amortización no implica la salida de fondos de la empresa, sino que es un ajuste contable que refleja la pérdida de valor de los activos.