El Bienio Conservador en España (1933-1936): Reformas, Crisis y Revolución de Octubre

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El Bienio Radical-Cedista (1933-1936)

Antecedentes

En otoño de 1933, Azaña dimitió debido a la crisis de la coalición republicano-socialista y el desgaste del gobierno. El presidente Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones, las primeras en las que las mujeres pudieron votar. La crisis del gobierno reformista se debió al efecto de la depresión económica mundial del 29. Este factor, junto a la voluntad revolucionaria existente en los sindicatos, impulsaron huelgas e insurrecciones. Además, por la derecha, sufrió la presión de las fuerzas conservadoras que intentaron un golpe de Estado en 1932 dirigido por el general Sanjurjo.

El 18 de noviembre de 1933 se celebraron elecciones a las que la izquierda se presentó desunida y la CNT y otros movimientos obreros pidieron la abstención. Por el contrario, la derecha se presentó unida y organizada en una confederación de partidos denominada CEDA. El resultado fue la victoria de los partidos de centro-derecha.

El gobierno radical-cedista

El Partido Radical de Lerroux formó un gobierno que necesitaba el apoyo de la CEDA de Gil Robles desde el Parlamento. El nuevo gobierno paralizó las reformas emprendidas por el gobierno anterior, como la reforma agraria. Además, dotó de presupuestos para el clero y amnistió a los golpistas de 1932.

Estas medidas provocaron la desconfianza de los grupos de izquierda, especialmente el PSOE y la UGT, que radicalizaron su postura.

La crisis de 1934

La entrada de ministros de la CEDA en el gobierno en 1934 no fue bien recibida por los partidos de izquierda, pues la interpretaron como un giro hacia el fascismo. El PSOE junto a la UGT y otras fuerzas de izquierda impulsaron una revuelta, que desembocó en la Revolución de Octubre.

Esta revolución tuvo especial eco en Asturias, donde las organizaciones obreras ocuparon la cuenca minera: anarquistas, comunistas y socialistas intentaron la revolución social. Pero el ejército, dirigido por Franco, reprimió la revuelta.

En Cataluña, el gobierno autónomo se sumó a la insurrección y Luis Companys proclamó la República catalana, dentro de la República española, que fue reprimida por el ejército. Después del fracaso de esta revuelta, la Generalitat fue disuelta y los líderes del gobierno autónomo encarcelados.

Fin del bienio radical-cedista

Tras la Revolución de Octubre de 1934, la CEDA emprendió una serie de reformas de carácter conservador, pero estos intentos, unidos a una serie de casos de corrupción como el caso estraperlo, desembocaron en la división de la coalición gubernamental. Ante esta crisis, Alcalá Zamora, el presidente de la República, convocó, en diciembre de 1935, elecciones para febrero de 1936.

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