El Bienio Reformador (1931-1933): Las Claves de la Reforma Agraria y la Cuestión Religiosa en la Segunda República Española

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El Bienio Izquierdista o Reformador (1931-1933)

La Reforma Agraria: Objetivos y Limitaciones

Al principio del Bienio, se aprobaron leyes a favor de los arrendatarios y jornaleros, buscando mejorar sus condiciones laborales. Entre estas medidas se incluyeron:

  • Jornada de ocho horas.
  • Contratación prioritaria de los trabajadores del lugar.
  • Obligación de mejorar las tierras.

Sin embargo, el problema principal radicaba en que muchas de estas leyes eran solo teóricas. El objetivo central de la reforma agraria era la igual distribución de la propiedad. La Constitución establecía esta necesidad, intentando transformar la estructura agraria española mediante la creación de una numerosa clase de pequeños propietarios, dotando de tierra al campesino y acabando con el latifundismo.

En septiembre de 1932 se promulgó la Ley de Bases para la Reforma Agraria. Para su implementación, se creó un organismo específico: el Instituto de Reforma Agraria (IRA).

Mecanismos de la Reforma

La ley establecía que, en primer lugar, se expropiarían las tierras señaladas previamente, con una indemnización, salvo que fuesen:

  • Tierras de señoríos.
  • Tierras de la Grandeza de España.
  • Tierras de aquellos que apoyaron la Sanjurjada (el golpe de Estado de agosto de 1932).

Posteriormente, el IRA distribuiría estas tierras entre los campesinos para que las trabajaran, bien de forma individual o colectiva. La ley preveía un ritmo de asentamiento anual de 60.000 a 70.000 campesinos. El Estado, mediante subvenciones y emisiones de deuda pública, ayudaría a la financiación de la reforma.

Resultados y Fracaso Parcial

Lamentablemente, el IRA no contó con dinero suficiente para alcanzar esas metas. Solo en parte se lograron los objetivos iniciales: aproximadamente 12.500 campesinos se asentaron en las nuevas propiedades. La complejidad de la ley, la mala organización del IRA y la llegada de las derechas al poder en 1933, con su consecuente contrarrevolución agraria, impidieron mejores logros. Paralelamente a esta reforma social, la República continuó la política de mejoras técnicas iniciada por la dictadura anterior.

La Cuestión Religiosa: Conflicto y Secularización

El gobierno era consciente de que el excesivo clericalismo era un mal que había que extirpar para la renovación de España. Sin embargo, la Iglesia española no estaba dispuesta a ceder ninguno de sus privilegios, y su acción antirrepublicana fue casi general.

El espíritu anticlerical de la izquierda se puso de manifiesto en la redacción de la Constitución al admitir principios fundamentales de secularización:

  • Libertad de religión.
  • Secularización de la enseñanza.
  • Legalización del divorcio y del matrimonio civil.

La reacción clerical de la derecha radicalizó posturas. La cuestión religiosa se convirtió en un grave problema que dividía profundamente a la nación. Las manifestaciones de este conflicto no se hicieron esperar:

  1. La pastoral del cardenal Segura.
  2. La quema de conventos de mayo de 1931.

Pero, sobre todo, fue el marcado talante de separación Iglesia-Estado, expresado en la Constitución, lo que agravaría el problema. El gobierno, de acuerdo con lo establecido constitucionalmente, tomó medidas drásticas:

  • Anuló el presupuesto del culto y del clero.
  • Prohibió a los religiosos ejercer la enseñanza.
  • Expulsó del país al cardenal Segura.

El papel de la Iglesia fue decisivo en la victoria derechista de 1933, marcando el fin del Bienio Reformador.

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