Blas Infante: Muerte, Testimonios y Legado Histórico en la Guerra Civil
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Introducción: Un Artículo sobre Blas Infante
El documento que comentaremos a continuación es un extracto de un artículo publicado en el periódico El Mundo en 2017, firmado por los historiadores Manuel Hijano y Manuel Ruiz Romero. El texto aborda la muerte de Blas Infante, cuyo legado político es fundamental para comprender la autonomía andaluza.
Además, el artículo resalta la importancia de los testimonios orales para la investigación histórica de eventos no registrados por escrito, como el asesinato de Blas Infante al inicio de la Guerra Civil. Aunque este texto periodístico es una fuente secundaria, incluye datos de testimonios directos sobre los últimos momentos de Blas Infante, considerándose así fuentes primarias para conocer lo que le sucedió al Padre de la Patria Andaluza.
Contexto Histórico: El Golpe de Estado de 1936
Nos situamos a inicios de la Guerra Civil Española. El golpe de Estado de julio de 1936 ha triunfado parcialmente en el país. Los sublevados, que llevaban tiempo planeando un alzamiento, se levantaron contra la República en Marruecos el 17 de julio. El general Francisco Franco viajaba entonces en el Dragon Rapide desde Canarias a Ceuta para ponerse al frente de las facciones golpistas. Al día siguiente se produjo el salto a la península, con la ayuda de la aviación nazi y fascista, logrando establecer un puente aéreo entre Tetuán y Sevilla.
La conspiración contó con el apoyo y la financiación de elementos de la sociedad civil: empresarios, eclesiásticos y terratenientes, lo que hizo que el golpe no fuera una cuestión exclusivamente militar. Sin embargo, la sublevación no tuvo éxito en la totalidad del territorio nacional, consolidándose principalmente en provincias gallegas, castellano-leonesas y aragonesas, así como en Navarra, centro de operaciones del general Emilio Mola, cerebro del golpe.
En el sur, el golpe triunfó en zonas puntuales como Cádiz y los núcleos urbanos de Sevilla, Córdoba y Granada. La primera ofensiva del bando sublevado consistió en avanzar ferozmente hacia Extremadura, con una represión dirigida por el general Yagüe, y hacia Andalucía oriental, donde tuvo lugar una de las masacres más atroces del conflicto: la Desbandá en la carretera de Málaga a Almería.
El golpe en Sevilla apenas encontró oposición. El general Queipo de Llano se encargó de atemorizar a la población por radio. La capital hispalense no sufrió la guerra en sí, sino una represión implacable. Víctima de aquella barbarie fue Blas Infante.
Análisis del Artículo: Claves sobre la Muerte de Blas Infante
El texto de Hijano y Ruiz Romero se estructura en varias partes, abordando distintos aspectos de la muerte de Blas Infante:
La Importancia de los Testimonios Orales
Los autores destacan la relevancia de los testimonios orales para reconstruir el final de la vida de Blas Infante. Por un lado, recogen las vivencias de sus hijas el día de la detención, quienes afirman que fueron “hombres vestidos de falangistas” quienes lo apresaron. Por otro lado, rescatan el testimonio de quienes aseguran haber presenciado el momento en que fue trasladado para ser ejecutado.
Detalles de la Ejecución
Hijano y Ruiz Romero describen los detalles del asesinato, afirmando que Blas Infante fue “fusilado en el kilómetro 4 de la carretera Sevilla-Carmona” y que “muy presumiblemente su cadáver fue arrojado (…) a la fosa de Pico Reja”.
Impacto en la Familia
Los autores señalan que la condena a Blas Infante se extendió a su familia como consecuencia de la Ley de Responsabilidades Políticas. Su mujer fue sancionada con una multa y su familia estuvo al borde de la expropiación, lo que les habría abocado a una vida sin hogar.
Legado de Blas Infante
En definitiva, el asesinato de Blas Infante fue una profunda herida infligida por la Guerra Civil al pueblo andaluz. Cuatro décadas después, con la reinstauración de la democracia en España, la Historia reconoció su legado, el mismo que la dictadura de Franco había intentado silenciar. Si la recuperación de sus restos es una labor aún pendiente para los arqueólogos, la nuestra como andaluces es la de conservar su memoria.