El Caciquismo y la Restauración en España: Fraude Electoral y Oposición Política

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El Sistema Electoral Corrupto y el Pucherazo

Para que esta farsa triunfase, el sistema electoral era corrupto y manipulado. Para facilitarlo, se dio más importancia a los distritos rurales que a los urbanos, donde el voto era más manipulable. La trampa electoral más común era el llamado “pucherazo”, por el que se cambiaban los resultados electorales manipulando las actas electorales. Se falsificaban censos introduciendo como votantes incluso a personas fallecidas o se compraban votos.

Los Caciques: Control y Coacción

Por otro lado, estaban los caciques, personas que por su poder o influencia controlaban una zona electoral, casi siempre rural. Estos actuaban ofreciendo favores a cambio de votos, ya que controlaban el sorteo de las quintas, podían resolver o complicar trámites administrativos y proporcionaban puestos de trabajo. O simplemente se coaccionaba a los votantes a través de amenazas o palizas.

La Oposición al Régimen de la Restauración

Este bipartidismo pactado y corrupto marginó a amplios sectores del mundo político y social, como las clases populares urbanas, los jornaleros y el naciente proletariado industrial. Por este motivo, el régimen de la Restauración tuvo una fuerte oposición, en principio por las fuerzas políticas ya existentes, como el carlismo y los distintos grupos republicanos. Pero también surgieron nuevos opositores, como el movimiento obrero con el Partido Socialista (PSOE) en 1879 y los nacionalistas.

A pesar de que estas fuerzas no fueron decisivas en la dinámica política de la época, son importantes porque respondían al gran problema de finales de siglo: el acceso de las masas populares a la política. A la vez, el tan ansiado orden social se intentaba imponer en Barcelona con el pistolerismo, asesinato de líderes obreros en respuesta a las huelgas.

El Caciquismo en Andalucía

Esta situación se daba en todo el país, pero en Andalucía fue más fuerte y duradera, por la importancia del mundo agrario, donde un reducido grupo de oligarcas tenía la preeminencia económica y el protagonismo político. Además de esta élite rural, otros sectores económicos, como el industrial, se incorporaron al sistema, utilizando ayuntamientos y diputaciones en defensa de sus intereses. Así lo hicieron el sector minero de Huelva, el grupo comercial del puerto de Sevilla, el mundo mercantil malagueño y el pesquero gaditano.

Redes Clientelares y Familias de Poder

Además, en Andalucía las relaciones familiares se mezclaban con las económicas y políticas, tejiendo una red de intereses y dependencias de carácter clientelar. Destacando en la provincia de Málaga, entre los caciques liberales la familia Larios y entre los conservadores los Romero Robledo.

El Desgaste del Sistema y las Clases Medias

Todo esto hizo que el sistema de la Restauración se desgastara más lentamente en Andalucía, ya que se esforzaron en sostener la farsa a la que se había reducido el sistema de partidos. Incluso aumentó el sistema caciquil, ahogando las iniciativas modernizadoras de las clases medias. Estas, por su parte, veían como sus intereses eran dejados atrás por las élites, pero tenían más miedo a una movilización social de las izquierdas, rechazando proyectos progresistas como el de Blas Infante.

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