El Camino Cartesiano hacia la Verdad: Duda, Existencia y Sustancias
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El Proceso de la Duda Cartesiana y sus Motivos
Descartes diseña una estrategia en la cual *acepta* la tesis del escepticismo con el objetivo de mostrar su inconsistencia. Esta estrategia se conoce como la duda metódica, que aplica la primera regla al saber. La duda metódica deriva de la primera regla y es una ficción para demostrar las debilidades de la posición escéptica.
La Duda sobre los Sentidos
Juzgamos cosas a partir de la información de los sentidos, y estos no son una fuente fiable de conocimiento.
Las Dudas sobre el Sueño y la Vigilia
Las mismas experiencias que tenemos estando despiertos las podemos tener cuando dormimos con el mismo grado de fuerza.
La Duda sobre el Razonamiento Matemático y el Genio Maligno
Hay gente que se equivoca cuando razona, y él admite que se puede equivocar. La matemática sería cuestionable ante la existencia de un genio maligno que nos engaña en el conocimiento, incluidas las matemáticas, y que cuestiona aquello que es más evidente y cierto. Este nivel se llama duda hiperbólica, que cancela cualquier posibilidad de adquirir la verdad.
Conclusión de la Duda Metódica
La conclusión de la duda es la radicalización cartesiana, que busca someter el escepticismo al método y que consiste en considerar falso todo aquello que dé lugar a la más pequeña duda. De aquí surge la duda metódica.
La Primera Verdad: Pienso, luego existo
Si dudamos, es decir, si estamos en una forma de pensamiento, existimos. El sentido de pienso, luego existo (o Cogito, ergo sum) es establecer que el pensamiento es el único criterio que verdaderamente existe. El hecho de soñar, dudar o creer que todo es falso es una forma de pensar. Y el pensamiento, como un acto verdadero, implica la existencia de una cosa que piensa, de un sujeto del pensamiento, alguien que sueña, duda o cree que todo es falso. Este primer principio es el criterio de la certeza.
La claridad y la distinción que Descartes encuentra en el cogito se convierten en los criterios que debe cumplir cualquier idea para ser verdadera. El pienso, luego existo no es una deducción.
El pienso, luego existo se sitúa en la antropología cartesiana: el yo que piensa es el alma, a diferencia del cuerpo. De la autoconciencia deriva la distinción entre dos tipos de sustancia: la sustancia pensante (el alma) y la sustancia extensa (el cuerpo).