Características Clave del Realismo Literario: Objetividad y Verosimilitud
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Características Esenciales del Realismo Literario
El Realismo, como movimiento literario predominante en el siglo XIX, se distinguió por su búsqueda de la representación fiel y objetiva de la realidad. A continuación, se detallan sus características fundamentales:
Imitación del Método Científico
El escritor realista aplica el método experimental, buscando que su obra refleje la realidad social de manera exacta y objetiva. La subjetividad del autor y sus sentimientos deben quedar al margen de la obra. La novela se convierte así en un reflejo, en un espejo de la vida, tal como lo expresaron figuras clave:
«La novela es imagen de la vida» (Galdós)
«Una copia artística de la realidad» (Leopoldo Alas, Clarín)
Verosimilitud y Cotidianidad
Los argumentos se basan en la realidad vulgar y cotidiana. Abundan las descripciones minuciosas que atienden a todo tipo de detalles: la vestimenta, los muebles, los rasgos físicos y las reacciones psicológicas de los personajes. En la novela realista, existe una relación directa entre los personajes y el espacio en que se desenvuelven sus vidas. O, dicho de otro modo:
«La casa de un hombre es una extensión de él mismo. Describidla y lo habréis descrito» (Wellek & Warren)
Ya no se trata de historias extraordinarias, llenas de aventuras y sucesos insólitos, sino de relatos que pretenden ser verosímiles, protagonizados por personajes comunes, tomados de la realidad. No se sitúan en épocas anteriores o ambientes exóticos, sino en el contexto próximo, reconocible y contemporáneo del autor y del lector.
Presencia de un Narrador Omnisciente
El escritor adopta el papel de cronista que, como narrador, cuenta los hechos y los comportamientos de los personajes, de los que lo sabe todo: sus pensamientos, sus ideas y sentimientos. Es, pues, un narrador omnisciente. A veces, comenta y emite juicios para conducir al lector en la interpretación de los hechos. Adopta el papel de quien anticipa lo que va a ocurrir, opina, juzga a sus personajes, dialoga con el lector, etc. Por ejemplo, Clarín en Su único hijo interviene de esta manera:
«Así pensaba Bonis, equivocándose en algún pormenor, como se verá luego.»
Sobriedad y Claridad Estilística
El estilo es sobrio, sencillo, sin complicaciones formales. Como el científico, el escritor realista busca ante todo la claridad y la exactitud. Se persigue la naturalidad en el estilo y se refleja la manera de hablar de los personajes. Esta sencillez aparente no debe, sin embargo, atribuirse al descuido o a la espontaneidad. Con frecuencia, es fruto de una intensa labor de depuración. Así, por ejemplo, Flaubert repasaba una y otra vez sus obras, y a veces dedicaba días enteros a pulir un solo párrafo.
El Protagonista Conflictivo y su Representación Social
La novela gira en torno a un protagonista que, con frecuencia, da título a la obra: David Copperfield, Ana Karenina, Madame Bovary, La Regenta, etc. Se trata de un personaje conflictivo, problemático, y la novela se convierte en el relato de su conflicto, que básicamente consiste en el choque entre sus aspiraciones personales y las normas sociales. De este choque, el protagonista suele salir derrotado.
Sin embargo, el escritor realista no pretende centrarse en un conflicto individual y aislado, sino que aspira a que este conflicto personal del protagonista tenga un valor representativo, que exprese una problemática social. Este propósito de describir la sociedad en su totalidad casi nunca se cumple, porque el escritor realista se limita a describir el mundo de la burguesía, de la clase media, con escasas incursiones en los ambientes de los obreros o de los marginados. Será el Naturalismo el que incorpore estos sectores a la novela.
La Novela como Género Predominante
El género literario preferido fue la novela, que generalmente trató sobre asuntos contemporáneos. La novela permitía, por su extensión casi ilimitada, contar acciones, relacionar acontecimientos, describir ambientes y formas de vida, estudiar la psicología y los conflictos de los personajes, plantear posturas ideológicas, es decir, reflejar las múltiples facetas de una sociedad. El género novelístico experimentará un extraordinario desarrollo cuantitativo y cualitativo.
En cambio, la poesía del período realista tiene escaso valor literario, mientras el teatro sigue utilizando los procedimientos románticos sin alcanzar grandes resultados. Por eso, cuando hablamos de Realismo, tendemos a identificarlo con la novela realista.