Características de la Constitución de 1869 y Conflictos Clave del Sexenio Democrático
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La Constitución Democrática de 1869
La Constitución de 1869, resultado de la Revolución de 1868 (La Gloriosa), es un texto fundamental en la historia constitucional española. Influida por la Constitución belga de 1831 y la estadounidense de 1787, constaba de 112 artículos y se caracterizó por su profundo espíritu liberal y democrático.
Características Esenciales de la Constitución de 1869
El texto establecía en el preámbulo la soberanía nacional de base popular, proclamando la división de poderes y una amplia declaración de derechos. Destacaban los siguientes aspectos:
- Declaración de Derechos: Regulaba todos los derechos individuales, incluso aquellos no mencionados de forma expresa. Estos derechos incluían la libertad de cultos (que suscitó un intenso debate), la libertad de reunión y asociación, de residencia, de enseñanza, de expresión y la inviolabilidad del domicilio.
- Sufragio Universal: Establecía el sufragio universal masculino como la conquista política más destacada de la revolución de 1868.
- Sistema Bicameral: Se instauró un sistema bicameral. Tanto el Congreso como el Senado se elegían por sufragio universal masculino, aunque solo podían ser senadores los mayores contribuyentes y las “altas capacidades”.
- Monarquía Constitucional: El rey mantenía atribuciones semejantes a las recogidas en constituciones anteriores, pero estaba sujeto estrictamente a la soberanía nacional, de la cual emanaban todos los poderes del Estado. Esta situación planteó la necesidad de buscar una nueva dinastía distinta a la de los Borbones.
Grandes Conflictos del Sexenio Democrático (1868-1874)
El Sexenio Democrático fue un periodo de gran inestabilidad política, marcado por la sucesión de regímenes (Monarquía de Amadeo I, Primera República) y la irrupción de graves conflictos armados que minaron la estabilidad del Estado.
1. La Tercera Guerra Carlista (1872-1876)
La Tercera Guerra Carlista se desarrolló en España entre 1872 y 1876. Enfrentó a los partidarios del pretendiente Carlos María de Borbón (conocido por los carlistas como Carlos VII) contra los gobiernos de Amadeo I, la Primera República y Alfonso XII. Este conflicto supuso un enorme desgaste militar y económico para el Estado, obligando a desviar recursos y atención de las reformas políticas y sociales necesarias.
2. La Guerra de Cuba o Guerra de los Diez Años (1868-1878)
Tras la culminación del proceso independentista de la América española en 1824, solo permanecían bajo soberanía española las islas de Cuba y Puerto Rico, además de Filipinas. Aunque la Constitución de 1812 las había establecido como “Provincias de Ultramar”, en la práctica, estos territorios seguían siendo administrados como colonias.
Desarrollo y Consecuencias
El movimiento independentista comenzó en Cuba en 1868 (coincidiendo con la Gloriosa Revolución en España) con el “Grito de Yara”, un manifiesto a favor de la independencia de la isla y de la abolición de la esclavitud. El movimiento, liderado por Carlos Manuel Céspedes, desembocó en una guerra que terminó diez años más tarde, en 1878, con la firma de la Paz de Zanjón.
El acuerdo de paz garantizaba la rendición del ejército cubano a cambio de:
- Indultar a todos sus combatientes.
- Permitir el ingreso en el Ejército español a todos los militares cubanos que lo solicitasen.
- Abolir la esclavitud.
- Conceder mayor autonomía a la isla.
Aun con todo, las sublevaciones no cesaron totalmente, y en 1895 estalló la revuelta definitiva que culminaría con la independencia de Cuba en 1898.
3. El Cantonalismo
El Cantonalismo fue un movimiento insurreccional que surgió durante la Primera República Española, basado en la ideología federalista radical. Comenzó en Cartagena y se difundió a otros lugares, generando una grave crisis de orden público. Fue el presidente de la República, Nicolás Salmerón, quien restableció el orden en la mayoría de los cantones.
Consecuencias Políticas
La principal consecuencia política del Cantonalismo fue la asociación, en la opinión pública conservadora y en las élites, de la ideología federal con el desorden, la inestabilidad y el anarquismo. Esto debilitó enormemente el proyecto republicano federal y facilitó el posterior retorno a un modelo monárquico centralista.