Características Funcionales Esenciales de un Envase
Características Funcionales de un Envase
Para poder atender a las funciones anteriormente citadas, son:
1. Resistencia:
El envase debe garantizar la protección del producto, tanto en peso como en rotura, apilado y transporte. Es un requisito fundamental, ya que todo envase o contenedor debe garantizar la conservación del producto, especialmente durante el transporte y su manipulación, que es cuando sufre más deterioros.
2. Hermeticidad:
La falta de propiedades barrera en el diseño del envase puede dar lugar a daños ambientales, como el paso de agua o humedad hacia dentro o hacia fuera del envase. Por otra parte, el envase debe asegurar que el sistema de cierre ajusta perfectamente, impidiendo volatilización o derramamiento del producto, entre otras cosas.
Cierre:
Hermético, pero con la posibilidad de abrirse sin dificultad en el momento de su consumo. La facilidad de tapar y destapar el producto con seguridad incrementará su atractivo comercial.
Inviolabilidad:
Es la garantía de que el producto no ha sido manipulado antes de llegar a manos del consumidor. Los precintos de garantía evitan así el posible fraude.
Dispensación:
Asegura la adecuada aplicación o dosificación en el momento del consumo, evitando, en algunos casos, antiguos complementos como embudos, cucharas, etc. Dispone de mecanismos aplicadores-dosificadores que forman parte del envase y facilitan al consumidor el uso limpio, fácil y agradable del producto.
Compatibilidad:
El producto que está en contacto directo con el envase debe ser compatible desde un punto de vista físico y químico. La resistencia al choque térmico producido por una carga a presión, el ultracongelado rápido o el llenado en caliente pueden crear tensiones extremas al envase. El punto de vista químico lo contempla el fabricante evitando reacciones que impliquen corrosión, solubilidad, etc.
Ergonomía:
Facilidad de uso y adaptación del envase a la forma en que va a ser manipulado, destapado, trasladado, almacenado, etc. por el consumidor. Entre los factores de ergonomía más característicos se encuentran el estudio del peso óptimo del envase o la facilidad para ser cogido, procurando la adaptación del mismo a las proporciones y formas de las manos.
Versatilidad:
Capacidad de proteger y conservar los productos en cualquier circunstancia, frente a diversos tipos de consumidores, etc. Envases como el aerosol han permitido contener productos tan dispares como alimentos, insecticidas o cosméticos.
Comunicación:
Debe proporcionar informaciones claras, con una identificación visual preferible a la lectura de textos, normas de uso, caducidad, consideraciones medioambientales, etc.
Universalidad:
El producto debe intentar satisfacer al mayor número posible de mercados geográficos, evitando aislamientos y aportando una imagen de marca internacional.
Adaptabilidad:
A las dimensiones estándares de la paleta (1.200 x 800 mm) y, en la medida de lo posible, al módulo de referencia (600 x 400 mm).