El Carlismo y la Primera Guerra Civil Española (1833-1840): Orígenes, Desarrollo y Consecuencias

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El Carlismo y la Primera Guerra Carlista (1833-1840)

El Carlismo, un movimiento político y social de gran relevancia en la historia de España, se opuso frontalmente al liberalismo. Esta confrontación ideológica fue la causa principal de tres guerras civiles en el siglo XIX. La Primera Guerra Carlista (1833-1840) se desencadenó tras la negativa de Carlos María Isidro a aceptar a Isabel II como legítima reina de España.

Orígenes y Fundamentos del Carlismo

El Carlismo, aunque su estallido principal fue en 1833, tiene sus raíces en movimientos previos como la Regencia de Urgel y la revuelta de los Malcontents en 1827. Sus principios fundamentales se resumen en el lema "Dios, Patria y Fueros":

  • Dios: Defensa de un catolicismo estricto y la preeminencia de la Iglesia.
  • Patria: Mantenimiento de las tradiciones y la monarquía absoluta.
  • Fueros: Apoyo a las leyes y privilegios específicos de cada región, especialmente en el País Vasco y Navarra.

Este movimiento representaba los intereses del mundo rural y las tradiciones frente a la modernización urbana e industrial. Se oponía a reformas liberales como la Desamortización y contaba con el apoyo de la Iglesia y de campesinos que temían perder sus tierras y costumbres. A nivel internacional, recibió el respaldo de potencias absolutistas como Austria, Rusia, Prusia y el Papado.

Por otro lado, los seguidores de Isabel II defendían el liberalismo y contaron con el apoyo de Portugal, Francia y el Reino Unido. La mayoría de los generales del ejército español se alinearon con la causa isabelina.

Frentes y Liderazgos Militares

La guerra se libró principalmente en tres frentes:

  • País Vasco y Navarra: El general Tomás Zumalacárregui organizó y lideró el ejército carlista, logrando importantes victorias iniciales.
  • Maestrazgo y Cataluña: El general Ramón Cabrera dirigió las fuerzas carlistas en estas regiones.
  • Las ciudades, en general, apoyaron la causa liberal.

Desarrollo de la Guerra: Fases Clave

La Primera Guerra Carlista puede dividirse en cuatro fases principales:

1. Fase Inicial (1833-1835)

La guerra se concentró en el norte de España, lo que favoreció a las fuerzas carlistas. El coronel Zumalacárregui consolidó su poder en el País Vasco y Navarra. Sin embargo, su muerte en 1835, durante el intento de tomar Bilbao, supuso un duro golpe para el Carlismo. Durante esta fase, el conflicto también se extendió a Cataluña y Valencia.

2. Extensión del Conflicto (1836-1837)

La guerra se extendió por todo el país. Los carlistas lograron controlar diversas zonas, destacando las expediciones de Don Carlos hacia Madrid, Aragón y Cádiz. En un intento de resolver la cuestión sucesoria, se propuso el matrimonio entre Don Carlos e Isabel II, pero este fue rechazado por el pretendiente carlista.

3. División Carlista y el Abrazo de Vergara (1837-1839)

En esta fase, el Carlismo sufrió una importante división interna entre dos facciones:

  • Transaccionistas: Partidarios de negociar un acuerdo con los liberales.
  • Intransigentes: Defensores de continuar la lucha hasta la victoria total.

El general liberal Baldomero Espartero logró romper el cerco carlista en Bilbao y, en 1839, alcanzó un acuerdo con el general carlista Rafael Maroto: el Abrazo de Vergara. Este convenio estipulaba que los oficiales carlistas podían unirse al ejército isabelino, siempre que aceptaran la regencia de María Cristina y la Constitución de 1837. Espartero, por su parte, prometió el reconocimiento de los fueros vasco-navarros. No obstante, el clero, Don Carlos y algunos campesinos rechazaron este acuerdo y continuaron la resistencia.

4. Fin de la Resistencia Carlista (1839-1840)

Tras el Convenio de Vergara, la resistencia carlista, liderada por Ramón Cabrera, se concentró en el Maestrazgo. Finalmente, en 1840, las tropas isabelinas tomaron Morella, poniendo fin a la resistencia carlista y a la Primera Guerra Carlista.

Consecuencias y el Avance del Estado Liberal

La Primera Guerra Carlista, que causó aproximadamente 150.000 muertes, tuvo profundas consecuencias para España:

  • Acercamiento de la Regencia al Liberalismo: María Cristina se vio obligada a apoyarse en el liberalismo moderado para consolidar el trono de su hija.
  • Ascenso del Poder Militar: Los militares, que habían jugado un papel crucial en la guerra, ganaron una influencia política significativa, lo que se tradujo en numerosos pronunciamientos a lo largo del siglo.
  • Impacto Económico y Social: Los elevados gastos de la guerra aceleraron la necesidad de reformas económicas, como la Desamortización de Mendizábal, que buscaba financiar el conflicto y consolidar la propiedad liberal.

Este conflicto bélico fue un catalizador fundamental para la construcción y evolución del Estado Liberal en España. Frente al absolutismo carlista, el bando isabelino tuvo que atraer y consolidar el apoyo de los liberales para asegurar su victoria. Así, entre 1833 y 1843, se produjo la eliminación definitiva de las estructuras y leyes del Antiguo Régimen, sentando las bases de la España contemporánea.

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