Carlos V: Imperio, rebeliones internas y abdicación (1504–1556)
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El Imperio de Carlos V
Contexto y proclamación
A la muerte de Isabel I en 1504, Juana fue proclamada reina de Castilla, pero en 1506, por su incapacidad para gobernar, Fernando asumió su regencia. A su muerte en 1516, Carlos fue proclamado rey de Castilla y de Aragón.
Herencia y dominios
La herencia de Carlos fue diversa y procedente de distintos parentescos. Entre sus principales posesiones se encuentran:
- La corona de Castilla, por parte de su madre y su abuela materna.
- Los Países Bajos, Flandes, Franco Condado y Borgoña, por la línea materna y paterna vinculada a la herencia borgoñona.
- Los territorios de la Casa de Austria y, más tarde, el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, por la línea paterna.
Ideas de gobierno y llegada a Castilla
Su idea de imperio era la de un imperio universal cristiano en el que conviven y se respetan las tradiciones de cada territorio. Al llegar a Castilla en 1517 fue recibido con recelo.
Al morir su abuelo, Maximiliano de Habsburgo, en 1519, Carlos solicitó apoyos a las Cortes del Imperio y se marchó a Alemania.
Revuelta de las Comunidades de Castilla
La revuelta de las Comunidades de Castilla fue causada por la falta de autoridad, la presencia de un rey extranjero y los impuestos. Fue una revuelta protagonizada por las clases medias urbanas, cuyo objetivo fue crear un sistema de equilibrio entre una monarquía fuerte y unos principios políticos vivos.
Los nobles se pasaron al bando real y, en 1521, los comuneros fueron derrotados en la Batalla de Villalar.
Las Germanías en Valencia y Mallorca
Las Germanías en Valencia (1521) y en Mallorca (1523), causadas por una grave crisis económica, se desarrollaron desde la ciudad hacia el campo con un carácter antiseñorial. Acabaron tras la alianza entre el rey y la nobleza y provocaron la debilidad de las ciudades y de la burguesía ante el predominio de los nobles.
Consecuencias internas
Ambos conflictos fortalecieron el poder real, consolidaron la alianza rey‑nobleza y otorgaron mayor importancia a los territorios hispanos dentro del conjunto de posesiones de Carlos V.
Conflictos exteriores
La idea de un imperio universal cristiano provocó varias rivalidades y enfrentamientos exteriores:
- Rivalidad con Francia por la hegemonía europea, con causas inmediatas en Italia; aunque Carlos obtuvo victorias como la Batalla de Pavía y la intervención en el Saqueo de Roma, no logró un triunfo definitivo.
- Enfrentamiento con el Imperio Otomano por el control de las rutas comerciales del Mediterráneo.
- Conflicto político‑religioso con los príncipes alemanes protestantes; los intentos de conciliación de Carlos fracasaron.
Finalmente, se llegó a un acuerdo de paz en Augsburgo en 1555.
Abdicación y división de las posesiones
Carlos, decepcionado y cansado, decidió abdicar y dividir sus posesiones. Repartió sus dominios de la siguiente manera:
- Para su hermano Fernando: el título imperial (Sacro Imperio) y las posesiones vinculadas a la Casa de Austria en el ámbito germánico.
- Para su hijo Felipe: la corona de Castilla, la de Aragón, Flandes, el Franco Condado y el Milanesado.
Esto provocó la separación en la práctica de una monarquía dividida entre las distintas ramas de la dinastía.