Carmen Laforet y Nada: Un Hito Literario en la Posguerra Española

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Carmen Laforet y el Impacto de Nada en la Posguerra Española

Autora de la novela Nada, publicada en 1945 (escrita en 1944, Premio Nadal en 1945), Carmen Laforet irrumpió en un panorama paupérrimo. España estaba totalmente desfondada en todos los terrenos: político, económico, social… En este contexto, la única novela que arrojaba un poco de luz era La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela.

En un ambiente totalmente asfixiado y oscuro, la publicación de Nada fue una verdadera conmoción. Este título oscureció o eclipsó el resto de obras que publicó la autora, ya que tuvo un éxito tremendo. Sin embargo, la novela presenta algunos fallos característicos de escritores tan jóvenes. Para escribir sobre la vida se requiere experiencia; a menudo, no se posee la madurez vital necesaria hasta pasados los 30 años, y ella era muy joven cuando la escribió.

Vida personal y legado familiar

Carmen Laforet se casó con Agustín Cerezales (periodista muy conocido en su momento). Dos de sus hijos se han dedicado a la literatura, sobre todo Cristina. Tras la muerte de su madre por Alzheimer, su hija publicó Música Blanca, una novela sobre la relación entre ambas. Esta obra presenta a Eva, una personificación de Carmen Laforet. Su hijo Agustín también escribió una biografía de su madre. La obra Puedo contar contigo aborda la correspondencia entre Carmen Laforet y Ramón J. Sender.

Consideraciones sobre el éxito de Nada

¿Por qué esta novela, publicada en la inmediata posguerra y con una técnica narrativa tradicional, se convirtió en una referencia y un éxito tanto dentro como fuera del país, especialmente entre los escritores españoles?

La respuesta radica en su tema genérico argumental: el choque entre el idealismo juvenil y la mediocridad del entorno, la maduración de la persona y la configuración del mundo que esa persona (Andrea) realiza. En ese transcurso de maduración, Andrea se forma una idea de cómo es la vida y el mundo. Además, posee un tema implícito: la constatación de un estado colectivo, un aspecto que, probablemente, no fue buscado conscientemente por Carmen Laforet.

El cambio y la ruptura en la novela de posguerra

¿Dónde reside el cambio, la ruptura, el "guiño" que la convierte en una novela digna de ser remarcada en el contexto de la posguerra?

En la inmediata posguerra, exceptuando a autores como Cela, la propia Laforet (que estaba empezando) y algunos más, el ambiente novelístico e intelectual del régimen era de mediocridad, oscuridad y depresión. Predominaba el relato ideológico, y todo lo que oliera a supuesta democracia era rechazado. Aquí, la señal de cambio es que Nada no es una novela de propaganda. (Cabe recordar que Raza, de Jaime de Andrade —seudónimo de Franco—, fue un éxito de la época).

La razón principal de su relevancia en este cambio es que Nada introdujo el concepto de desarraigo existencial y social. Es una novela que aborda frustraciones, fracasos, desamor, soledad y pesimismo, y su argumento conecta profundamente con estos conceptos. Además, carece de un final moralizante o moralizador.

Características estructurales y temáticas

Esta novela, dividida en tres partes y veinticinco capítulos, con una horquilla temporal de un año, destaca por sus personajes descentrados y desequilibrados. También sobresale por el tratamiento del tema y por su lenguaje. Un relato en primera persona facilita la identificación del lector, haciéndolo mucho más "identitario".

En cuanto a su estructura, es considerada contemporánea, convencional, flexible y dúctil, de carácter lírico (según González Cantos), lo que la sitúa como un eje de la contemporaneidad literaria.

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