Civilizaciones en la Península Ibérica durante la Edad del Hierro: Tartessos, fenicios y griegos
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Estela
Durante la Edad del Hierro (siglos VIII–III a. C.), última etapa de la Prehistoria antes de la llegada de los romanos, en la Península Ibérica se combinaron las culturas autóctonas —como los tartesos, íberos, celtas y celtíberos— con las de pueblos foráneos, como los fenicios, griegos y cartagineses.
Tartessos
El pueblo de Tartessos, el primer estado conocido de la Península Ibérica, se ubicaba en la región del Bajo Guadalquivir. Aunque la ciudad principal nunca ha sido localizada, se sabe que estaba gobernada por el rey Argantonio. Su riqueza provenía principalmente de la minería —especialmente cobre, oro y plata—, así como de la agricultura y la ganadería. Además, comerciaban con fenicios y griegos, lo que favoreció su crecimiento. Los vestigios de Tartessos, como los yacimientos de Cancho Roano, se encuentran hoy en día en áreas que albergan centros comerciales. A pesar de su prosperidad, las menciones a esta cultura desaparecen a partir del siglo V a. C. Se destacan por sus ajuares funerarios, como los encontrados en El Carambolo y Aliseda.
Fenicios
En cuanto a los fenicios, originarios del Mediterráneo oriental, llegaron antes que los griegos y se establecieron en la costa andaluza, fundando colonias como Gadir (actual Cádiz), Malaka (Málaga) y Sexi (Almuñécar). Eran conocidos por su actividad comercial, especialmente en el intercambio de metales con los tartesos. Además, trajeron avances culturales significativos, como la escritura alfabética y la alfarería.
Griegos
Por su parte, los griegos arribaron desde Asia Menor en el siglo VII a. C. y también fundaron colonias para el comercio, siendo Emporion una de las más destacadas. Introdujeron productos como la cerámica, el vino y el aceite, y su influencia sobre las tribus ibéricas fue notable, tanto en el arte como en la lengua.
Resumen
En resumen, los tartessos, fenicios y griegos mantuvieron una estrecha relación comercial y cultural que impulsó el desarrollo económico y cultural de la Península Ibérica, mucho antes de la llegada de los romanos.