Claves de la Filosofía de Ortega y Gasset: Raciovitalismo y Perspectivismo

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El Problema de España y la Solución Europea

José Ortega y Gasset, como otros intelectuales de su tiempo, compartió una profunda preocupación por el atraso de España con respecto a Europa. Propuso una regeneración integral que abarcara los ámbitos intelectual, cultural y filosófico, resumiendo su postura en la célebre frase: “España es el problema, Europa es la solución”.

El Raciovitalismo: La Vida como Realidad Radical

La propuesta filosófica más original de Ortega es el raciovitalismo, una corriente que busca superar la dicotomía entre el idealismo subjetivista (donde la realidad es una construcción del sujeto) y el realismo objetivista (que postula una realidad independiente del sujeto). Para Ortega, el ser humano es un ser-en-el-mundo, cuya existencia es inseparable de su entorno o circunstancia.

En este marco, la vida es la realidad radical: un continuo hacerse en el que la razón y la vida se necesitan mutuamente. No hay vida humana sin razón, ni puede existir una razón auténtica si se desvincula de la vida. Esta vida humana se concibe como un proyecto orientado al futuro, pues vivimos el presente en función de lo que aspiramos a ser. Por ello, la historia se convierte en una herramienta clave para comprender la naturaleza del ser humano.

El Perspectivismo como Teoría del Conocimiento

Como teoría del conocimiento, Ortega desarrolla el perspectivismo. Sostiene que toda verdad es necesariamente parcial, ya que depende del punto de vista del sujeto que la contempla. Por lo tanto, cada perspectiva debe complementarse con otras para alcanzar una comprensión más completa de la realidad. Este enfoque rechaza tanto el dogmatismo (la creencia en verdades absolutas e inmutables) como el escepticismo (la negación de toda verdad), sin caer en el relativismo. Para Ortega, existen múltiples verdades que, lejos de anularse, se enriquecen mutuamente.

"Yo soy yo y mi circunstancia"

Su afirmación más famosa, “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, sintetiza su pensamiento. Esta frase expresa que el individuo solo puede entenderse en relación con su mundo, un entorno compuesto por elementos culturales, simbólicos, sociales e históricos. El ser humano no existe de forma aislada, y el mundo carece de sentido sin alguien que lo experimente y lo viva. En consecuencia, salvarse a uno mismo implica comprender y dar sentido al mundo que nos rodea, lo que incluye la convivencia con los demás.

Libertad, Ideas y Creencias en el Proyecto Vital

Aunque la circunstancia nos condiciona, no anula nuestra libertad. Dentro de ese marco de posibilidades, el sujeto tiene la capacidad de elegir. La vida, por tanto, se presenta como un problema fundamental que consiste en decidir qué hacer con ella, en qué proyecto convertirla.

Finalmente, Ortega distingue entre ideas y creencias. Las ideas son representaciones mentales que podemos analizar y someter a crítica. En cambio, las creencias son convicciones profundas, a menudo inconscientes, que actúan como el verdadero sustento de nuestra vida. Aunque pensemos que vivimos de acuerdo con nuestras ideas, en realidad son nuestras creencias las que configuran la manera en que damos sentido a nuestra existencia.

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