Claves y Funcionamiento del Régimen de la Restauración en España
El surgimiento de la Restauración Borbónica
Durante el Sexenio Revolucionario, entre los partidarios de la dinastía borbónica destacó Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897). Tras el Manifiesto de Sandhurst de diciembre de 1874, se anunció un nuevo programa político basado en la puesta en marcha de una monarquía constitucional y, de seguido, se proclamó a Alfonso XII como soberano ante las Cortes.
La ideología de Cánovas
La Restauración de la monarquía borbónica consolidó un sistema liberal ideado por Cánovas, creador del régimen político. Su ideología era profundamente conservadora y se mostraba contraria al sufragio universal, considerando que la democracia abría las puertas al anarquismo. Asimismo, admiraba el sistema político inglés y era partidario del uso de la fuerza para mantener el orden.
Objetivos del modelo canovista
Cánovas creó un modelo de sistema político con el que pretendía recuperar la monarquía borbónica y el antiguo sistema liberal clásico. Sus metas principales eran:
- Que Alfonso XII reemplazara a Isabel II.
- El restablecimiento del Partido Moderado.
- El fin de las intervenciones del ejército en la vida política.
Elementos fundamentales del sistema
Su sistema político era moderado y constaba de tres elementos principales:
- Soberanía compartida: El poder reside tanto en el rey como en las Cortes.
- División de poderes: Equilibrio entre el monarca, las Cortes y los partidos políticos.
- Constitución escrita: Marco legal que organiza la actuación de los dos partidos fundamentales del sistema.
El turno de partidos y la exclusión social
Las dos fuerzas políticas dominantes —el Partido Conservador y el Partido Liberal— se turnarían en el poder, tomando como modelo el sistema político inglés. Por el contrario, los partidos antimonárquicos, antiliberales y no nacionales quedaron, en un principio, excluidos y fuera del sistema, al igual que las masas populares.
Consolidación y control territorial
La Restauración fue posible gracias a la pacificación de España, el diseño de una nueva Constitución en 1876, la adaptación de los partidos políticos al juego parlamentario y una red de relaciones que, unidas al caciquismo, permitían el control del territorio.
El sistema político canovista, que fundamentó el funcionamiento de la etapa de la Restauración, atrajo a las élites políticas y sociales contrarias al absolutismo, pero también a la democracia real y al desorden que identificaban con la República.